Sexo y Reproducción


Temas tomados del portal cubano http://infomed.sld.cu

  1. La química del amor
  2. Anorexia sexual
  3. ¿Cuándo surgió el beso de amor?
  4. Acople sexual

La química del amor

¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de otra? Científicos de diversas especialidades han hallado la respuesta a la pregunta; a esa especie de fascinación que hace que dos seres se queden "enganchados" con gran necesidad de interactuar y conocerse más. Esta maravillosa experiencia de sentir cosquilleos en el estómago, pulso acelerado y hasta palpitaciones, es el resultado, según estudios recientes, de una serie de cambios bioquímicos que se producen en el organismo de los seres humanos.

Por: Aloyma Ravelo

La gente se ha enamorado desde tiempos inmemoriales, y siempre se habla de algo distinto, sorpresivo, que inunda el cuerpo entero. En el imaginario popular está la creencia del gran amor; de ese único, exclusivo, que no se parece a otros amores. Hoy la ciencia ha descubierto que tal enlace especial tiene que ver, particularmente, con una serie de reacciones y sustancias químicas que se mezclan en nuestro organismo, ante esa persona que nos despierta además un sinmúmero de emociones.

En la web española http://www.mujeractual.es/ Pilar Muñoz describe los novedosos estudios que han identificado algunas de las sustancias responsables del amor: la dopamina, la feniletilamina y la oxitocina. Todos estos productos químicos son relativamente comunes en el cuerpo humano, pero solamente son encontrados juntos en las etapas de la conquista.

Comentan los expertos que, con el tiempo, el organismo se hace resistente a sus efectos, lo que provoca que la intensa fase de la atracción no dure por mucho tiempo. Curiosamente, son los hombres los que parecen ser más susceptibles a la acción de las sustancias responsables de las manifestaciones asociadas al amor. Ellos se enamoran más rápida y fácilmente que las mujeres, según tales entendidos.

Diversas indagaciones han concluido que se puede incluso hacer una matriz con las variadas manifestaciones y etapas del amor y sus relaciones con diferentes sustancias químicas en el cuerpo. De esta manera, el deseo ardiente de sexo está unido a la testosterona; mientras que la atracción y el amor en la etapa de euforia, así como el sentirse involucrado emocionalmente están relacionados con altos niveles de dopamina y norepinefrina y bajos niveles de serotonina. El vínculo y la atracción que evolucionan hacia una relación calmada, duradera y segura tienen que ver con la oxitocina y la vasopresina.

Estas investigaciones que enmarcan el amor como un proceso bioquímico no han concluido todavía. El descubrimiento que la feniletilamina está vinculada con el amor se inició con la teoría propuesta por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, quienes sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de esta sustancia y que sería la responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando nos enamoramos.

Al inundarse el cerebro de feniletilamina, este responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer), de norepinefrina, y de oxitocina (que además de estimular las contracciones uterinas para el parto y hacer brotar la leche, parece ser un mensajero químico del deseo sexual), y el comienzo de la accción de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: se está enamorado.

Estos compuestos combinados hacen que los amantes puedan permanecer horas y horas haciendo el amor y conversando, sin sensación alguna de cansancio o sueño, afirma el químico Francisco Muñoz, de Almendralejo, España.

Comenta también el científico español que la atracción bioquímica perdura de dos a tres años, incluso a veces más, pero que al final decae. Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los efectos de estas sustancias y toda la locura de la pasión se desvanece gradualmente y comienza entonces una segunda fase que podemos denominar de pertenencia que da paso a un amor más sosegado. Se trata de un sentimiento de seguridad, comodidad y paz.

Todos estos compuestos y sustancias químicas que se mezclan en nuestro interior y actúan de manera inconsciente, son la respuesta más lógica a la pregunta que durante siglos se hizo la humanidad: ¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de otra?

Amar con inteligencia

No obstante todas estas explicaciones bioquímicas, que podrían terminar arrancándole al amor su mágico misterio, hay una verdad que se yergue como un templo: mantener por tiempo una relación lozana, es más de razón, comprensión y habilidad, que de otra cosa. Entonces ¿qué hacer para lograr que esta química inicial no se diluya entre los ácidos de la cotidianidad, las amarguras de las peleas o los brotes de incomprensiones? La respuesta es fundamentalmente una: amar con inteligencia.

Amar con inteligencia es, también, no dejarse arrastrar por el sentimiento, por la química, y darle el espacio que se merece al raciocinio. Hay quienes conocen a parejas donde la mujer es dominada, incluso maltratada físicamente por su pareja y aún ella dice que lo ama. ¿Cómo se puede querer a una persona que no nos respeta, que nos daña y avasalla? ¿Qué significación tiene eso? ¿Realmente se puede amar desde la humillación?

No hay química amorosa que debiera resistirse cuando una persona, sea hombre o mujer, no tiene para con su pareja el reconocimiento y la consideración que debe mediar entre dos que construyen una relación de amor.

Pero la gente se ciega muchas veces y, atrapados en las reacciones de las que antes hablábamos, no pueden ver con claridad ciertos elementos o sucesos que se encienden como luz roja en son de advertencia. Amigos, amigas y familiares muchas veces se acercan: “No te conviene”, puede ser el aviso. Alucinada o empecinadamente, da igual, se piensa que podemos fundir otra personalidad en la pareja que amamos, hacerla distinta, mejor para bien.

Quizás sería oportuno prestarle más atención a quienes de buena fe nos advierten porque sobre todo no están bajo los efectos de la química, y pueden ver muchas cosas con mayor claridad y objetividad.

No dejarse arrastrar por los sentimientos y mantener siempre despierto el entendimiento —que hace posible una relación sana y por tanto realmente vivificante— es entre otros muchos consejos, uno sabio de nuestro Martí cuando afirmaba: “El equilibrio entre los cónyuges y su mutuo conocimiento son, en el matrimonio, las únicas condiciones de ventura. Lo demás es jugar la vida a cara o cruz.”.

Ir al principio

Anorexia sexual

Por lo común, la falta de deseo sexual es algo que llama la atención a quien la presenta. En el grupo de amigos y amigas oye, con frecuencia, historias sexuales, y no pocas veces se pregunta con inquietud: ¿Y por qué yo no siento ese interés de estar con alguien? Sucede también que alguien viva al margen de tales preocupaciones hasta que aparece “ese ser muy especial” que desata en su corazón un sentimiento distinto, nunca antes sentido, y entonces el asunto se torna para ella o para él, angustioso y de primera magnitud.

Por: Aloyma Ravelo

La anorexia sexual —por aquello de la falta de apetito sexual— lo pueden padecer tanto mujeres como hombres y es una de las causas de consultas en terapia de pareja. El Diario de la Asociación Médica de Norteamérica describe que la padecen, en mayor o menos grado, cuatro de cada diez mujeres y tres de cada diez hombres. Pero la inapetencia sexual no es el problema sino un síntoma más de que algo marcha por mal camino.

Según afirman los sexólogos, el deseo sexual en las personas es un fenómeno fundamentalmente psicológico que se apoya sobre estructuras cerebrales, y está regulado por neurotransmisores que lo exaltan o lo inhiben. De esta manera, no es asunto simple ni mecánico porque al ser un fenómeno manejable por la mente, la anorexia sexual, en muchas ocasiones, suele estar estrechamente relacionada con las experiencias individuales, y bien sabemos que pueden haber tantas como personas hay. Por otra parte, frecuentemente, no la desata una cuestión en particular, sino un conjunto de situaciones específicas que hayan sucedido o estén sucediendo; también por déficit hormonal.

La anorexia o la inapetencia sexual puede moverse desde “un tiempo que no tengo ganas” hasta “nunca he tenido ganas” o pasa el límite del “no me interesa” para expresar además aversión hacia las relaciones coitales.

En los relatos de consulta, algunos terapeutas sexuales coinciden en que, ante este problema, algunas mujeres jóvenes o adultas asumen la peor de las salidas: fingir que la pasan de maravilla o que están sintiendo “algo” y esto, lógicamente, no las beneficia para nada, aunque su inapetencia sexual sea solo momentánea o temporal. En cualquier caso, el mejor guión es decirle al compañero lo que ocurre ya que las mentiras, no solo tienen las patas cortas y no se va lejos con ellas, sino que nada justifica bajo este cielo el tener que simular algo que no se está sintiendo; es como una actriz, pero sin telón, micrófonos ni cámaras. Una actuación frustrante, sin dudas.

Para los varones, tal simulación no es posible ya que si ellos no tienen deseos sexuales, no se produce la erección. Este sería un problema que salta a la vista, afecta su virilidad y necesita una rápida solución. Sin embargo, entre las mujeres muchas veces tarda en ser consultado al especialista.

Como tantos temas que atañen a la sexualidad, no siempre hay coincidencia de pareceres. Por ejemplo, algunos psicólogos hablan de que este trastorno sexual tiene como origen general, la falta de diálogo: la mujer no tiene deseos pero es incapaz de expresar sus sentimientos por miedo al ridículo o a frustrar a su pareja. Normalmente el hombre no entiende qué le ocurre a ella, y de esta manera comienza el alejamiento. Tal distancia va provocando que la mujer se sienta incomprendida o no considerada.

Coincido con otros psicólogos, sexólogos y con el portal venezolano Inteliven.com al considerar la anorexia sexual, sobre todo la perenne, como una situación muy compleja cuyas raíces en muchas ocasiones están profundamente escondidas. El portal mencionado recorre una multivariedad de causas que me parece oportuno señalar:

En cualquiera de estos casos, la recomendación es una: la ayuda especializada primeramente, del médico o médica de la familia u otro especialista que este oriente.

En los libros sobre educación sexual es común que se mencione que uno de los motivos de baja libido, anorgasmia o frigidez suele ser la presencia de una educación muy reprimida, ya sea por creencias religiosas o por padres demasiado rígidos y severos.

Pero no puede decirse simplemente que una actitud educativa opuesta a lo sexual, frene forzosamente la sexualidad o fomente rechazo por todo encuentro íntimo.

Ahondando en las historias de vida de mujeres con disfunciones sexuales severas, los especialistas han hallado que tales mujeres con frecuencia recibieron una educación inflexible. Sin embargo, la raíz del asunto solo es posible develarla mediante profundos estudios psicológicos que pongan al descubierto las causas del problema.

Vale subrayar que el deseo sexual es un fenómeno fluctuante y no automático. El hecho de que sintamos apatía sexual en un momento dado debido a múltiples razones que pueden ir desde problemas académicos hasta la muerte de un ser querido, no significa que estemos ante un caso de anorexia sexual, a no ser que este desinterés se mantenga por tiempo prolongado, más allá del pertinente. Puede ocurrir incluso que un día o días, no estemos motivados o motivadas lo más mínimo para tener relaciones sexuales con nuestra pareja, y eso no quiere decir que el amor haya terminado o que se ha acabado la atracción. Los seres humanos somos demasiado complejos y a veces, aunque queramos, no podemos actuar de manera lineal.

 

Ir al principio

Cuándo surgió el beso de amor?

El beso romántico es un signo, o más bien un síntoma: Si está presente en el encuentro amoroso y no es sólo bisutería del acto sexual, la pareja mantiene una auténtica relación de amor.

Por: Aloyma Ravelo

No obstante hurgar en cibersitios y viejos libros, no pude hallar una respuesta concreta. Nadie que respondiera a ciencia cierta la pregunta de cuándo surgió el beso de amor. Quizás porque su nacimiento se pierde en la lejanía de siglos pasados. Unos autores dicen —y parece ser la versión más generalizada— que floreció esa costumbre en el mundo occidental. Las civilizaciones antiguas no lo conocían y fueron, precisamente, exploradores, viajeros y misioneros occidentales los encargados de difundirlo por todos los confines del planeta.

Claro que, hasta ahora, me he referido al beso de tipo religioso, familiar, de amistad… porque el beso de amor es cosa mucho más moderna. Se cuenta que data, como manifestación cotidiana, del siglo XVI; entonces se incorpora a la vida pública como parte del cortejo entre hombres y mujeres. Pero su expresión actual se debe al influjo de lo romántico desde el siglo XIX.

Esta información se contradice un tanto con lo que afirma Plutarco, historiador griego que vivió entre los años 50-125 d.n.e. Relata que los seres humanos comenzaron a abrazarse y a besarse debido a una ley promulgada por los romanos, mediante la que se prohibía a las damas tomar vino. Todos los días, los esposos debían verificar el aliento de sus mujeres para comprobar si había rastro que descubriese la ingestión del néctar proscrito. Pero parece que ese sistema no dio mucho resultado y, pronto, se implantó otra ley más rígida en tal sentido: se ordenó que, además de aspirar el aliento, los caballeros romanos debían rozar los labios de sus esposas y cerciorarse bien que no había en ellos vestigios de sabor a vino.

Al margen de esa historia, creíble o no, las autoridades en la materia dicen que el impulso de besar no es innato en los seres humanos; se ha desarrollado gradualmente y forma parte activa de las costumbres de muchos pueblos y nacionalidades.

Sin embargo, como expresión íntima de amor, o como simple saludo, tiene sus propias características en las diferentes regiones del mundo. Hay países que lo practican poco; otros, como por ejemplo, Cuba, muy frecuentemente. Depende, en fin de cuentas, de la idiosincrasia de cada región, y hasta algo tiene que ver con el clima, pues los esquimales disfrutan del beso de un modo muy particular: frotándose la nariz. Ese uso ha de estar relacionado con el invierno, pues sirve, sin lugar a dudas, para darle calor a esa zona de la cara que tan fría se pone cuando la temperatura es baja.

Un naturalista inglés del siglo pasado considera el beso familiar como una evolución de la lactancia materna. Comenta que de esa modalidad surgieron otros, como el de devoción, reverencia y el amistoso.

Lo cierto es que, tiempo atrás, existían diferentes tipos de besos, que ya son totalmente obsoletos:

 

Una pendiente de emociones En 1936, el norteamericano John Morris, lo describe de una manera que ha quedado para la historia: “Correrá lava por tus venas. Te quedarás sin respiración. Gemirás y te desmayarás, porque la sangre huirá de tu cabeza y correrá desbocada por todas las venas de tu cuerpo. Entonces serás incapaz de pensar o razonar”.

Según la articulista del periódico chileno “El Mercurio”, Pia Rajevic, un buen beso provoca una verdadera revolución en el cuerpo: quema entre 3 a 12 calorías; pone en movimiento nada menos que 12 músculos de los labios y otros 17 de la lengua; y hace que las pulsaciones cardíacas pasen de 70 a 140 por minuto.

Dice que, además, produce una seguidilla de procesos químicos que turban al organismo. Los biólogos explican que un beso intenso aumenta la secreción de dopamina —que aumenta la sensación de bienestar— y testosterona, la que se asocia al deseo sexual. Además, libera adrenalina y noradrenalina, acelerando la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Por último, la glándula pituitaria ubicada en la base del cerebro, segrega oxitocina, una hormona que hace sentir un especial bienestar a las personas.

Pia Rajevic, en su artículo “Ese festín llamado beso”, cita a Cristian Thomas, sexólogo y ginecólogo, quien ha dicho: "El beso es el único de todos los actos en que las personas utilizamos los cinco sentidos al mismo tiempo: Lo sinestésico, lo auditivo —porque el sonido del beso tiene un erotismo en sí mismo—, lo gustativo y lo olfativo. Y para qué decir lo visual, porque besar con los ojos abiertos o cerrados te lleva a dimensiones completamente distintas. Sabemos, por ejemplo, que el beso con los ojos cerrados te lleva a una dimensión interna de sensaciones que a muchos hombres les cuesta contactar. Por eso hay muchos hombres que besan con los ojos abiertos”.

El psicólogo norteamericano David Coleman, autor de un best seller llamado “Inteligencia emocional” ha estudiado el comportamiento humano respecto al beso. Dice que los hombres muchas veces son demasiado agresivos, ásperos, precipitados y hasta incultos cuando besan. Los acusa de ir directo al beso penetrador, el beso francés que incluye peripecias con la lengua.

Recomienda el especialista al sexo masculino que es mucho mejor ir paso a paso, de manera tierna, preocuparse menos por “como sale” y más por el disfrute interno que tal acto provoca. Aún critica a aquellos que usan el beso nada más que como un puente para llegar al sexo.

Aunque el diccionario de la lengua española lo defina como "La acción de tocar algo con los labios, contrayéndolos y dilatándolos suavemente en señal de amor, amistad o reverencia”, los enamorados saben que el beso es pura complicidad, deleite sumo. Nuestro Martí, lo define, maravillosamente, en dos líneas:

“¡Tú, sólo, sólo tú, sabes el modo
de reducir el universo a un beso!”
(De: Copa con alas)

Ir al principio

Acople sexual

Un buen matrimonio a veces se ve empañado por una intimidad donde uno de los dos siente que le falta encontrar una plena satisfacción sexual.

Por: Aloyma Ravelo

Hace unos días Teresa me dio un timbrazo porque estaba sumamente deprimida. Como las amigas estamos para socorrernos en las crisis, dejé todos mis líos y partí hasta su casa. Menos mal que no vive tan lejos como mi amiga Mirta. Entre una y otra taza de té, angustias y hasta sollozos, me contó sus intimidades.

Mi amiga, de 24 años, necesitaba sobre todo un oído receptor, alguien que la escuchara calmadamente. Me contó que ama a su esposo, cosa que yo sé positivamente. Hace más de un año están casados y es una linda relación. Lo que no conocía es que ella nunca ha logrado el orgasmo con penetración desde que viven juntos. Me cuenta que su compañero conoce su problema y trata de ayudarla, pero no logran nada. El asunto es que con la masturbación, alcanza hasta 3 y 4 orgasmos, pero no ha logrado uno solo con penetración. Antes, con otras parejas, tampoco había logrado llegar al clímax de satisfacción y, al menos, ahora, la posibilidad de llegar al orgasmo mediante la masturbación ya es un gran paso, según ella misma reconoce, pero tiene miedo que esa posible “anomalía” le impida tener hijos...

Yo no podía creer lo que me estaba diciendo. ¿Cómo es posible que no supiera que el orgasmo nada tiene que ver con la posibilidad de quedar embarazada? Cuando alguien me dice cosas como esta que denotan una desinformación notable en materia de sexualidad, me inquieto al pensar en la tragedia que viven otras, muchas mujeres cuyos padres no les ofrecieron las herramientas necesarias para conocer su cuerpo y las elementales nociones de educación sexual, ni ellas mismas, ya en la adultez, tampoco se han ocupado de este importante aprendizaje.

Soy una pertinaz defensora de la necesidad de que los medios de comunicación, en general, aborden más las temáticas sobre sexo, sexualidad y salud sexual para que hombres y mujeres puedan afrontar, con mayor conocimiento de causa, sus dificultades en esta esfera y resolverlas, si fuese necesario, con ayuda especializada.

El problema de mi amiga y su compañero de no poder alcanzar el orgasmo con penetración, es un asunto bastante común que con una terapia se puede resolver, en más o menos breve tiempo. Sin embargo, por su propio desconocimiento y la indolencia ante la indecisión de no buscar ayuda, amarran su vida al desencuentro sexual, a la infelicidad y pueden pasar años así.

Una Terapia Sexual, que además es gratuita como todos los servicios de salud en Cuba, puede ayudar a estas parejas a resolver la dificultad. Escribo “dificultad” con toda intención, ya que es muy importante que tener claro que “ese problema” que tantas lágrimas y angustias le ha costado a Teresa, no es una enfermedad ni significa anomalía alguna en su organismo.

Le aclaro, que existe un solo tipo de orgasmo: el que se logra alcanzar, ya sea de una forma u otra; con o sin penetración.

Hace muchos años existía el criterio de que los orgasmos que no fueran vaginales, eran inmaduros, es decir, no tenían el mismo valor emocional y de satisfacción sexual. Tales criterios han sido abundantemente descalificados por la ciencia moderna.

Por supuesto, esta realidad no interfiere para nada con el hecho cierto de que deseemos llegar al orgasmo con penetración. Y esto, cuando no se logra por una misma y la colaboración de la pareja, es necesario buscar asesoría para que nos ayuden a adquirir destrezas y habilidades, seguridad en una misma y en la pareja, y otros aprendizajes necesarios.

Mi amiga Teresa quedó más tranquila y dispuesta a acudir a la consulta de Terapia Sexual. Bajé las escaleras y salí a un volcán de fuego que había en la calle. Pero no podía dejar de pensar como era posible que no supiera que el orgasmo nada tiene que ver con la posibilidad de embarazarse.

El orgasmo está relacionado con el placer sexual y el embarazo se produce cuando el óvulo y el espermatozoide, logran unirse, independientemente si hubo goce o no. Hay suficientes historias de mujeres en este mundo, llenas de hijos, que jamás alcanzaron un orgasmo. Lamentablemente, se perdieron una experiencia única y maravillosa que nos proporciona nuestro ser sexuado.

Vale insistir que el acople sexual es más que vagina y pene; es más que orgasmo. Es hacer que dos se sientan deleitados en un intercambio común, sin apuros de goces y venturas.

Ir al principio

Poner aquí la información del autor.
Copyright © 1999  [NombreOrganizacion]. Reservados todos los derechos.
Revised: 14 de noviembre de 2005 .