Médicas cubanas en Guatemala

mm.jpg (5227 bytes) Por Marietta Manso

Como Celia

Celia Sánchez Manduley, la primera mujer incorporada a la guerrilla, ejemplo de fidelidad, sacrificio, humildad y entrega a la Revolución. Legendaria compañera de luchas de Fidel, ella vive en el pueblo cubano.

 
Si Celia pudo, yo también puedo, se dijo para sí y siguió adelante, sin importar la fatiga o lo abrupto del terreno, la caída dentro de un hoyo y el susto hasta que sus compañeros la rescataron, y continuó el camino, hasta que llegó a donde se propuso.

Esta es solo una de las múltiples anécdotas que pueden contar las 135 mujeres que integran la Brigada Médica Cubana en Guatemala, para quienes el día se compone de esfuerzo y sacrificios, en una entrega inconmensurable de amor al prójimo.

Desde diciembre de 1998, como parte de la emergencia surgida a raíz del huracán Mitch, se encuentran en el país de los 33 volcanes, cada una con su carga de humanismo, dispuestas a ayudar a los más humildes, incluso en las zonas más inaccesibles.

Así, la doctora Caridad Pérez supera su miedo cada vez que tiene que montar la avioneta para sobrevolar la selva, mientras Vilma Arias, también especialista en Medicina General Integral, está lista a afrontar cualquier situación, porque siente que su recompensa está en cada niño salvado.

Subiendo y bajando lomas, en lugares que no se parecen a lo descrito, porque hay que vivirlo para saber de veras cómo es, acuden cada mañana a su puesto, y se sienten orgullosas, como señala la médica Ana María Lledra, al ver que la semilla va fructificando, y los pacientes acuden a la reconsulta.

mujeres.JPG (13268 bytes)

Hay que oír a Marta Montero, licenciada en enfermería, narrar con sencillez su labor en la capacitación de las estudiantes guatemaltecas, o escuchar a las doctoras María Nicolaes y Yordanka Ramírez su relato de como con tesón y profesionalidad demostraron en esta tierra de hombres, que las mujeres son también capaces de dirigir, y hacerlo bien.

Es preciso ver a la epidemióloga Yolanda Fundichely expresar que el primer trabajo de investigación de microbiología del hospital donde labora fue hecho por una cubana, sentir la emoción de la pediatra Roxilena Manso al comentar la tensión por ganarle batallas a la muerte, y escuchar a la enfermera Miriam Martínez expresar que en cada acción emprendida están presentes los seres queridos.

Se necesita vivir con ellas, conocerlas, admirarlas, para regocijar la cubanía y dar rienda suelta a la alegría de pertenecer a un pueblo capaz de engendrar heroínas cotidianas, que continúan el ejemplo de sus mayores y ofrecen su vida a la causa de la humanidad, como Celia.