Por Adelina Vázquez Noriega La habanera Emilia de Córdova fue la primera mecanógrafa que ejerció como tal en Cuba. Antes había sido combatiente del Ejército Libertador, y al culminar la Guerra de Independencia obtuvo el primer empleo oficial concedido a una mujer en oficinas del gobierno cubano. Emilia aprendió el oficio en una academia de mecanografía y taquigrafía que se fundó anexa al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde se graduaron los primeros titulados en esas especialidades. Ser mecanógrafa comenzó a ser por esa época una de las aspiraciones de las cubanas con posibilidades para pagar estos estudios pues, aunque los salarios no eran muy elevados, constituía una forma de independizarse económicamente y ganarse el sustento.
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