Entérese
por Margarita Carmona
Los
relojes que conocemos en este lado del mundo suenan ’’tic tac’’, eso lo
sabemos todos.
Pero no todos tienen el mismo sonido, según dicen los ingleses, por ejemplo, quienes aseguran que sus relojes hacen ‘’tic- toc’’
Y tampoco las voces son las mismas para otras cosas. Si pregunta a un británico o a un francés cómo ladra su perro, le dirá muy seguro que dice ‘wof - wof’’ en lugar del ‘’guau- guau’’ de los perros castizos.
Para los niños de habla inglesa cuando una comida les gusta mucho la celebran diciendo: yummy, en tanto en muchas naciones de habla castellana la sabrosura está ligada a la palabrita: ñam- ñam.
Para mostrar nuestro rechazo a algo decimos: ¡ ‘puag’’, pero en otras latitudes se dice: ¡ ¡’’yuk’’!. Eso sí en ambos casos poniendo cara de asco
El
lago Salado, cuyo nombre en inglés es Great Salt Lake está situado en el norte
del estado norteamericano de Utah.
Ofrece un paisaje muy particular al verse en su superficie una gran cantidad de óvalos y círculos que se mueven al compás del viento. Son manchas provocadas por la alta salinidad que contiene.
Pero no solamente sal, también otros minerales y en mucha cantidad sulfato de magnesio, los cuales aparecen preferentemente en el verano.
El actual lago cubre un área de 4, 400 kilómetros cuadrados y aunque está sujeto a fluctuaciones constantes, es lo que queda de su antecesor prehistórico, el Bonneville.
Lo alimentan tres ríos que cada año le depositan unos 11 millones de toneladas de materiales y son las causantes del material salino que luego de la evaporación sale a la superficie.
Se considera que esta maravilla de la naturaleza contiene un agua más salada que la de los océanos.
Se
cree con mucha seguridad que el mango es oriundo de la India aunque está
presente en toda Asia, donde es una fruta muy común.
Se sabe con mayor seguridad que en América llegó a Brasil en el siglo XVIII traído por los portugueses, quienes lo conocen con el nombre de manga.
Existen muchas variedades, podríamos decir miles, y de formas diferentes. Los conocemos en forma oval, de corazón, redondos o con forma de riñón.
Para nosotros no resulta novedoso decir que el color de esta fruta tan deliciosa fluctúa entre el amarillo - verdoso, amarillo - rojizo, anaranjado, rosa y a veces púrpura, colores éstos que se intensifican durante el período de su madurez.
Su pulpa es de un color amarillo fuerte o anaranjado y queda muy bien, acompañado de yogur, en compotas, en helados, así como para realizar mermeladas o dulces.
A la hora de elegirlos, conviene que estén maduros a punto, ni muy duros ni muy blandos y su piel esté bien coloreada, lisa y el aroma sea intenso.
Cuando tienen la piel arrugada y su pulpa es ácida, significa que los han recogido verdes y por lo tanto madurarán mal.
Pero no todo el mundo consume el mago como fruta, en muchos países lo consumen antes de su punto de maduración y lo utilizan cocido, como una verdura, y lo emplean para acompañar diferentes comidas.
El mango es bueno para prevenir infecciones, regula el funcionamiento intestinal, ayuda a mantener en buen estado la vista, además de poder emplearse en dietas de bajas calorías. Los diabéticos deben tener cuidado al consumirlo.
Considerado un buen antioxidante por su buena carga de vitaminas A y C, el mango es también excelente como laxante por su gran cantidad de fibras, sin embargo no es aconsejable ante cuadros de gastritis, úlcera o diarreas.
Si ha puesto en duda que el mango puede comerse en otra forma, aquí va una receta fácil para cuatro personas.
Ingredientes
1 kilo de berenjenas.
½ pimiento verde.
½ pimiento rojo.
½ tomate.
1 mango.
10 cucharadas soperas de aceite
4 cucharadas de vinagre blanco.
Sal.
Corte en rodajas las berenjenas. Cocínelas en agua con
sal. Sáquelas del agua a los 10 minutos y déjelas enfriar. Trocee en
cuadraditos pequeños el pimiento verde, el pimiento rojo, el tomate y el mango
pelado.
Elabore una salsa vinagreta con el aceite, el vinagre y la sal y a esta salsa
vinagreta le añade la verdura y fruta troceada dejando que se macere por
espacio de 1 hora en el refrigerador.
Se puede consumir caliente o fría, aliñada con la vinagreta guarnecida de
mango.
Se
sabe que el ser humano tomaba leche ya en el Neolítico, es decir hace unos 8
mil años. Y no ponían reparo en utilizar vacas, cabras, camellas o la fuente
animal que tuvieran a mano.
Absolutamente desprovistos de conocimientos científicos ni adelantos de ninguna
índole, nuestros antepasados supieron que tomarla era bueno. De hecho, somos
los seres humanos los que seguimos tomándola después del período de
lactancia.
Pero no todos piensan igual ( y eso que ahora sí tenemos estudios, investigaciones y experiencia). Sobre la leche hay mitos y leyendas, verdades y mentiras.
Algunas son estas:
Se puede vivir sólo tomando leche: FALSO. La leche no contiene todos los elementos que las personas necesitan.
La leche es un magnífico alimento: CIERTO. Es una de las grandes fuentes de calcio, pero también es rica en vitaminas A y D y todas las B.
La leche es imprescindible: FALSO. De hecho hay niños y adultos que no la toleran y sustituyen sus beneficios con otros alimentos ricos.
La leche materna es insustituible: VERDADERO A MEDIAS. Es insustituible por su riqueza natural, porque es la que impide cualquier contaminación hacia el bebé, la que lo protege e inmuniza en sus primeros tiempos de vida, pero ya existen leches industriales de muy buena calidad que pueden suplir a la materna si ésta no puede ser dada.
Es una maravilla para la piel: MAS O MENOS CIERTO. Se creía que porque los bebés tienen la piel muy suave, el misterio estaba en la leche. Los niños tienen la piel maravillosa porque son niños, no porque tomen leche. Es cierto que tiene grasas protectoras y de hecho se utiliza en la cosmética, pero no es real que su uso como bebida o como baño nos mantenga la piel tersa. Ayuda, pero no lo hace todo.
Es peligroso tomar leche después de la lactancia: FALSO. Quienes defienden esta teoría se basan en que los animales, después de la lactancia dejan de tomarla y que solamente los bebés están preparados para asimilarla. Los animales no gustan de consumir leche cuando son grandes porque prefieren la hierba, pero si se la ofrecemos difícilmente la desprecien.
Mezclar la leche con frutas cae mal: HISTORIA sin fundamento. No hay razón para ello. ¿Con qué se hace la mayoría de los batidos? ¡ Pues con fruta y leche! Sucede que al mezclar jugo de naranja con leche, ésta última se corta, pero tampoco pasa nada, ni es indigesto, ni enferma.
Aquí sucede solamente un cambio de composición del lácteo. La leche se altera debido a que en ella crecen microorganismos que degradan la lactosa y producen ácido láctico. Cuando la concentración de éste empieza a ser alta, las principales proteínas de la leche, llamadas caseínas son incapaces de mantenerse en la solución y bajan.
Ojo: No confunda el ‘’corte’’ de la leche causada por la presencia de un ácido como el de la fruta y el que se produce por no haberla hervido correctamente o haberla dejado expuesta al calor.
Hervir bastante la leche es bueno: INCORRECTO. La leche que no viene debidamente procesada hay que hervirla, pero no en exceso pues pierde muchas de sus cualidades.
Eso sí, cuidado, que parece que tuviera la virtud de vigilar a los distraídos y cuando menos una lo piensa: ¡paf! ‘’se sube y se bota’’