| Moncada 50 Del golpe de estado al grito de guerra Por: Tomas Toledo BatardEl 10 de marzo de 1952 el periódico Alerta, de Ramón Vasconcelos, resumía en tres palabras y un gran titular de primera plana la evidencia de un hecho consumado: ''Batista en Columbia'' . No era necesario decir más para percatarse que todo estaba perdido para la llamada democracia representativa. Había surgido, al conjuro de las bayonetas, un gobierno fuerte que garantizaría, con un mayor margen de seguridad, los intereses económicos del imperialismo norteamericano en Cuba. Con el objetivo de detener la creciente politización de las masas, se hacía imprescindible cambiar las formas de dominación que hasta entonces el imperio había ensayado con los gobiernos auténticos. De esta manera, reaparecía en la escena pública el ''Hombre Fuerte'' como le llamaban a Batista. Consumado el cuartelazo, predominaba una sensación de impotencia e indecisión en la Isla. Buena parte de los partidos políticos se sumaron de inmediato a las filas de los usurpadores del poder. Otros, tratando de buscar una solución por la vía
electoral, se diluían en dimes y diretes, en comunicados y declaraciones públicas que ni
siquiera rozaban al gobierno de facto. Un joven poeta, Raúl Gómez García, le ayudaría en
la confección de la prensa artesanal, con la salida de "Son los mismos",
"El Aldabonazo" y "El Acusador", y el médico. Mario Muñóz le
facilitaría una pequeña planta radial para instalarla en la Universidad de La Habana. Es en esa ocasión durante la peregrinación ante la
tumba del adalid de la vergüenza, cuando reitera su grito de guerra: "Si Batista ha
entrado por la fuerza a Palacio, por la fuerza hay que sacarlo". (AIN) |