Moncada 50

Ni olvidados ni muertos (4)

LA ÚLTIMA PELEA DE GIRALDO CÓRDOVA CARDÍN

Por Reynaldo Rogelio Servicio Especial de la AIN

Los amigos del barrio habanero de Marianao esperaban con ansiedad su presencia, cuando por la amplificación local anunciaron la derrota por no presentación del joven boxeador Giraldo Córdova Cardín.

El entusiasmo por la trayectoria triunfal de Cardín (cinco victorias y un empate), motivó que sus amistades le obsequiaran una bata y zapatillas blancas, que él debió estrenar aquella noche del 25 de julio de 1953.

Solamente Eugenio Suárez sabía que el muchacho de 22 años había decidido no pelear, con el pretexto de "visitar a un tío rico en Matanzas".

Parecía absurda la disculpa para un enamorado del pugilismo, cuyo invicto deportivo estaba en juego. Apenas 24 horas más tarde se conocía la verdad.

Los noticieros nacionales anunciaban la muerte del deportista en el asalto al Cuartel Moncada, casi mil kilómetros al este de la capital, en Santiago de Cuba.

Nacido en La Habana el cinco de diciembre de 1930, Giraldo Córdova Cardín cursó sus primeros estudios en la escuela pública número 27del barrio de La Ceiba, en Marianao.

Huérfano de madre a los pocos años de nacido, tuvo que trabajar desde los 12 años en la refinería Fonseca, y como ayudante de su padre, quien era conductor de la ruta 20. De carácter alegre, mostraba especial interés por las fiestas y los carteles de boxeo amateur, actividad por la cual sintió una atracción tal, que desembocó en su práctica activa como aficionado.

Tras el golpe militar de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, su desenvolvimiento extrovertido dio paso a un comportamiento de mayor seriedad. Por esa época comenzó a frecuentar el local de la Juventud Ortodoxa de Prado, paso previo a su integración al movimiento revolucionario, encabezado entonces por el abogado Fidel Castro.

En su quehacer revolucionario mantuvo estrecho contacto con el jefe de su célula clandestina, Fernando Chenard, y también trabajó con Pedro Marrero, Miguel Oramas y Gildo Fleitas, a la postre mártires de la acción.

Durante el adiestramiento para el ataque a la fortaleza militar, Giraldo sobresalió por su activa participación en las prácticas de tiro en la Universidad de La Habana, las canteras de Caimito y en una finca en Artemisa.

Al cumplirse 50 años de su muerte, Cardín deviene ejemplo para las nuevas generaciones, entre ellas boxeadores que defienden los títulos olímpico y mundial de Cuba, la primera potencia del boxeo amateur en el mundo. (AIN)