Moncada 50

Ni olvidados ni muertos...(3)

El poeta de la Generación del Centenario

Por Pedro Sánchez Vicet

"Caí preso, tu hijo". Virginia García recibía la noticia el miércoles 29 de julio, a las dos de la tarde. Días después la radio nacional incluía en la relación de jóvenes inmolados en el heroico asalto al cuartel Moncada el nombre de Raúl Gómez García.

El pequeño papel escrito con pulso agónico, demostraba que el maestro y poeta no había muerto en acción de guerra, sino por las torturas y los golpes que le propinaron los esbirros en las mazmorras del cuartel.

"El día 24 de julio, por la noche --acota la madre--, Raúl me dijo que no iba a venir a dormir. Yo sabía que estaban editando un periódico clandestino y me hizo creer que ese era el motivo.

A mí no me extrañó lo que me dijo, pues ya me había acostumbrado.

Ahora ... cuando no dormía en casa, acostumbraba a llamar al día siguiente para avisar; comencé a preocuparme, pero me callé.

Pasaron dos o tres días sin que pudiéramos averiguar nada, hasta que el 29 recibí el papelito que confirmaba mi resentimiento.

"Por medio de un abogado, Montané envió un papel a su madre, que terminaba algo así como: el pobre Gómez García falleció. Así nos enteramos que Raúl había sido asesinado después de caer preso en manos de las hienas batistianas. Tenía solo 24 años cuando fue a cumplir su palabra con la Patria."

Todos se habían reunido en la granja "Siboney". A media noche, el doctor Fidel Castro leyó el Manifiesto del Moncada a la Nación, redactado por Gómez García. Una vez concluida la lectura, se alzó la voz poética de Raúl con un hermoso poema, sin título, que los presentes le pusieron "Ya estamos en combate".

Por defender la idea de todos los que han muerto.
Por arrojar a los malos del histórico Templo.
Por el heroico gesto de Maceo
Por la dulce memoria de Martí

En nuestra sangre hierve el hado azaroso
De las generaciones que todo lo brindaron,
En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos
Que vibran en el alma superior del cubano,

Ya estamos en combate...

En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra
heroica
En nombre del honor y del decoro que construyó su historia
Por la estrofa magnífica del himno
"Que morir por la patria es vivir".

La libertad anida entre los pechos de los que viven hombres
Y por verla en la estrella solitaria es un honor luchar
A la generación del centenario le caben los honores,
De construir la patria que soñara el Maestro Inmortal.

Ya estamos en combate... ¡Adelante!

Adelante hasta el nido superior de la gloria
Para que nazca en esta nueva aurora
La república digna y decorosa
Que fue el último anhelo de Chibás.

No importa que en la lucha caigan más héroes dignos
Serán más culpa y fango para el fiero tirano
Cuando se ama a la patria como hermoso símbolo
Si no se tienen armas se pelea con las manos.

Ya estamos en combate... ¡Adelante!

De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera
La furia loca de Gómez y Agramonte...
La lucha pura de Mella y de Guiteras...
Adelante, Cubanos... ¡Adelante!

Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate
Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano
Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos
Sintamos en lo hondo la sed enfurecida de la patria

Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria

El 14 de diciembre de 1928 nació Raúl en la casa marcada con el número 665 de la calle Tamarindo, en Santos Suárez. Era el sexto hijo de los esposos Alfredo y Virginia.

A muy temprana edad los padres trasladaban el hogar para Güines, donde años después Raúl sentiría sus primeras inquietudes líricas. Cursa estudios en la Escuela Pública número. 48 de La Habana. A los 14 años ingresa en el Instituto de Segunda Enseñanza de Güines, los continúa en el de la Víbora.

Estudia Pedagogía e ingresa como profesor auxiliar en el colegio Baldor. En la Universidad conoce a Fidel. Su biblioteca crece con obras de meditación y de sentimiento social. Escucha la palabra de Chibás y se entrega a la lucha de un nuevo despertar. Se inscribe en la Ortodoxia.

Colabora en periódicos de Güines y en revistas de la capital con artículos y poesías. A las pocas horas del 10 de marzo Raúl camina por varias publicaciones con un artículo que denuncia el golpe de Batista. Pero "Revolución sin Juventud" nadie quiere publicarlo, ni siquiera la Universidad.

Hace contacto con jóvenes revolucionarios. En su hogar se conspira y confeccionan clandestinamente "Son los Mismos" y "El Acusador".

Sorprendidos por el SIM en agosto de 1952 fueron detenidos siete de sus redactores, entre ellos Abel, Montané y Raúl.

Se gesta ya el asalto al Moncada y Gómez García es uno de los más cercanos colaboradores de Fidel y Abel en la organización y realización de la gloriosa epopeya. (AIN)