| Moncada 50 UNA MAÑANA MEMORABLE DE BAYAMO
Por Martín Corona Jerez
Servicio Especial de la AIN
Dorca Verdecia Marens tiene 79 años. Desde el tres de diciembre de 1946, fecha de su boda
con Juan Olazábal, vive en General García 415, en la ciudad de Bayamo, donde ambos se
ligaron a los hechos del 26 de julio de 1953.
La mañana de la Santa Ana, cuenta, ella despertó primero y pensó que los ruidos
escuchados se debían a la descarga de cabillas para la construcción, pero el esposo le
aclaró que se trataba de tiros.
Al salir de la casa, observaron cómo dos jóvenes vestidos de militares tocaban puertas y
gritaban: "Pueblo, ayúdanos, hemos venido a tumbar la rata".
Juan habló con los desconocidos, los acompañó en dirección al cuartel y, según contó
luego, ya cerca de la fortaleza, uno de ellos dijo: "Vámonos, porque esto está
perdido", y le solicitó entonces ayuda para salir de la ciudad.
Pasaron por General García 415, Dorca se les unió. Doblaron en la esquina siguiente,
Olazábal hizo señas frente a un camión, en Martí y Coronel Montero, y pidió al chofer
que los sacara de Bayamo.
Así escaparon de la persecución gubernamental Gregorio Enrique Cámara Pérez, testigo
hasta hoy del proceso revolucionario, y Orlando Castro (se marchó de Cuba), asaltantes al
cuartel Carlos Manuel de Céspedes, los cuales
abandonarían el carro cerca de un puente, en dirección a la ciudad de Manzanillo.
Todavía Dorca y Juan estaban en Martí y Coronel Montero, cuando él le contestó a un
militar no saber qué estaba sucediendo, pues se trataba de "problema en el
cuartel".
Minutos más tarde vieron cómo, a dos cuadras de allí, algunos asaltantes abatían a un
sargento que se acercaba en su jeep a toda velocidad.
De regreso al hogar, encontraron al también combatiente Adalberto Ruanes Álvarez (ya
fallecido), con pistola en mano, uniforme militar y el pantalón mojado hasta las
rodillas.
Como ya había soldados en la cuadra, prácticamente Olazábal lo empujó para que entrara
a la casa. Le dijo que lo ayudaría y le dio ropa.
El joven contó que los revolucionarios se habían alojado en el hotel Gran Casino,
perteneciente, lo supo allí, al padrastro de Juan, y pidió que recogieran del hospedaje
ropa, documentos y un listado de los participantes en la acción.
Los tres salieron de la casa. Dorca llevaba el paquete con el uniforme y la pistola.
Adalberto desayunó en la vivienda de Idelisa Marens, la mamá de ella.
Luego lo acompañaron hasta la residencia de Roque Vázquez, luchador contra la tiranía
de Gerardo Machado y miembro del partido Acción Revolucionaria Guiteras, y allí se
despidieron de él.
Aquella misma mañana, Dorca, Juan, un amigo de ambos y dos niños recogieron balas, ropa,
documentos y una maleta en el "Gran Casino", con tal premura que, mientras
salían por el fondo de la instalación, personeros de la tiranía
batistiana entraban por el frente.
La mayoría de aquellos artículos desaparecieron y como recuerdos solo quedan en el
bayamés Museo de los Asaltantes, la maleta conservada por Dorca y una
filarmónica perteneciente a Ruanes.
Tres meses después del acontecimiento, el ejército devolvió el hotel a su dueño, Juan
Manuel Martínez, y cuando limpiaban Dorca encontró el listado mencionado por Ruanes e
inmediatamente lo quemaron.
Juan combatió a la tiranía de Gerardo Machado, perteneció a la organización
izquierdista Joven Cuba, fue secretario general de Acción Revolucionaria Guiteras en
Bayamo y participó en acciones clandestinas del Movimiento Revolucionario 26 de Julio.
Él luchó toda la vida y pudo ver la Revolución, porque murió en 1989, pero yo quisiera
que estuviera vivo, para que disfrutara los nuevos avances de Bayamo y Granma, dice Dorca.
(AIN)
|