| Moncada 50 Del hato al mundo
Por Néstor Núñez
Servicio Especial de la AIN
Una comparación con tiempos pretéritos deja mucho que desear de aquel entonces, porque
lo cierto es que en materia de desempeño internacional Cuba ha dado un inconmensurable
salto desde los años del asalto al Cuartel Moncada hasta nuestra época.
Solo un malintencionado puede negar que bajo los gobiernos de la república mediatizada, y
en especial con la presencia de Fulgencio Batista en el poder, la Isla era, simplemente,
un número en la larga lista de vasallos de Washington.
La palabra de la embajada norteamericana resultaba poco menos que sagrada, y a su sede
concurrían políticos y funcionarios locales en busca de consulta y dictados.
Las relaciones exteriores efectivas se circunscribían a los vínculos con la nueva
metrópoli. Con el resto del planeta eran casi alegóricas.
La evolución de esa realidad es notoria. Cuba ha devenido en todos estos años en un
activo integrante de la comunidad mundial, con vínculos estrechos y principistas con
decenas de naciones, y ligada indisolublemente a las causas más justas de la humanidad.
Este toque especial de la vida internacional de la mayor de las Antillas no radica tanto
en la extensión de sus lazos mundiales, como en su inalterable vocación de independencia
y autodeterminación.
Esos fundamentos la hacen hablar con voz propia y pensamiento legítimo, sin temores a
presiones ni amenazas, como no lo pueden hacer infinidad de naciones del orbe, todavía
aherrojadas a disposiciones imperiales o bajo fuertes chantajes. Tan notorias cualidades,
sobre todo en épocas de dobleces y claudicaciones, hacen más trascendente el papel de la
Isla en la arena mundial.
No puede olvidarse que a ese escalón Cuba llega, entre otras cosas, porque ha estado y
está en disposición permanente de defender a toda costa sus principios y la
independencia, que le permiten actuar libre de oscuros compromisos.
Esa es otra cualidad que le ha ganado respeto y admiración en no pocas regiones de este
controvertido planeta.
La política internacional de una Cuba revolucionaria es otro de los trascendentes
resultados del proceso de transformaciones que, desde el 26 de julio de l953, se esbozó
claramente para el futuro nacional con los primeros disparos contra los muros del Moncada.
(AIN)
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