Moncada 50

¿Qué escribió El Camagüeyano hace medio siglo?

Por Lucilo Tejera Díaz
Servicio Especial de la AIN

Domingo 26 de julio. Año 1953. Temprano en la mañana el periódico matutino El Camagüeyano comienza a circular por esa ciudad. La gente lo compra. Unos para informarse de lo que pasaba en Cuba y el mundo; otros, para ilusiones: son
muchos los anuncios con llamativos dibujos de artículos a adquirir en las tiendas a "precios módicos". Pero la mayoría no los puede alcanzar...

Trae 20 páginas, más el habitual suplemento dominical dedicado exclusivamente a la crónica social. ¿Qué trató el diario ese día? Nada excepcional. El presidente de facto Fulgencio Batista está en Varadero. Termina la guerra de Corea. Jubilados de los ferrocarrilesse quejan porque no les pagan sus pensiones.

Pero está al estremecerse la vida del cubano. Esa mañana jóvenes revolucionarios liderados por el abogado Fidel Castro Ruz atacan los cuarteles Guillermón Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, en el oriente del país.

El Camagüeyano no circulaba los lunes, así que hasta el martes 28 de julio no hizo referencia a los sucesos. Ese día reiteró el conflicto en Corea en la cabeza de su página principal, y a continuación dedicó la mayor parte a tratar lo ocurrido en Santiago de Cuba, pues a lo de Bayamo solo hizo algunas referencias.

Titular: "Figuran tres damas de la sociedad habanera entre los detenidos en Santiago de Cuba por el asalto al cuartel Moncada el pasado domingo", a lo que seguía este sumario: "Proceden a tomar impresiones digitales a los
cadáveres en presencia de un magistrado".

También aparecía el texto de una alocución del tirano Batista desde el campamento militar de Columbia, en La Habana. Así comenzó:
"A todos por igual, buenos y malos, hago el llamamiento a la armonía cubana mediante la moderación del lenguaje, mediante la moderación de los hechos y anuncio que el gobierno será siempre sereno y justo, pero ha de ser más que nunca enérgico".

Llaman la atención dos artículos de opinión publicados igualmente en la primera plana. Uno de ellos tituló de esta forma: "¡Qué se restablezca la paz entre los
hermanos!", y el otro, una columna dominical llamada Impresiones, que en su inició decía: "No es este el camino para llegar a la ansiada normalización de nuestras instituciones, no puede ser que segando vidas en una guerra civil que divida a la familia cubana destruya las conquistas de medio siglo de libertad y democracia".

¿A qué libertad y democracia se referiría quien escribió esta sección? ¿Había libertad en Cuba en aquel momento? ¿Acaso era muestra de democracia el golpe dado por Batista? Otros titulares:

"En horas de la tarde de ayer fueron detenidas varias personas, algunas de filiación comunista, quedando incomunicadas". Nada tenían que ver con la acción
revolucionaria del oriente de Cuba, pero estaban tildados en Camagüey de comunistas por las fuerzas represivas del régimen. Además, no fueron los únicos encarcelados sin motivos por aquellos días en la provincia.
"Suspendidas las garantías por un período de 90 días" "Clausurado por el gobierno el periódico Hoy" (vocero de los comunistas cubanos).

El miércoles 29, en la primera plana, una noticia que no tenía nada de extraño por venir de un personaje de la política de aquella época: "Califica el Doctor Carlos Prío, de ‘una tontería’ el suceso ocurrido en Santiago de Cuba".

No se podía esperar otra conducta de quien había perdido sin combatir la Presidencia de Cuba por el golpe de Estado de marzo de 1952 dado por Batista.

Así fue como El Camagüeyano, principal periódico de la ciudad en la etapa seudorrepublicana, reflejó las acciones del 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba y Bayamo, y lo que sucedió en los días posteriores, cuando reportó
cómo "combates entre fuerzas del Ejército con asaltantes", lo que en realidad era el pretexto para asesinar a los jóvenes capturados por la valiente acción.

En la radio camagüeyana (tres emisoras) la repercusión fue similar. Las noticias que se dieron a la población tenían como fuente única las brindadas por el régimen, y aun así, enseguida se puso en práctica la censura.

"Vino la ‘mordaza’ y todo pasó aparentemente al olvido, aunque la gente venía a la planta a preguntar sobre los acontecimientos", recuerda Homero de Dios, un viejo locutor radial en Camagüey.(ain)

Verdad silenciada en Guantánamo

Por Pablo Osoria Ramírez
Servicio Especial de la AIN

La verdad oculta y en otros casos tergiversada acerca de los sucesos del 26 de julio de 1953 se reflejó parcialmente en algunos artículos, informaciones y
comentarios de periódicos de esa época en Guantánamo.

El asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, ambos situados en la antigua provincia de Oriente, devino objeto de burdas manipulaciones por la prensa nacional y local, plegadas al
régimen dictatorial de Fulgencio Batista.

Tal es el caso del diario guantanamero "La Voz del Pueblo", en el cual, un día después de la acción, grandes titulares en primera página falsean el objetivo de los revolucionarios al tomar la fortaleza. "Ocupan propagandas comunistas a los asaltantes al Moncada" y "El objetivo fundamental era desplazar al ejército hacia Oriente para entrar a Columbia" son los cintillos que descuellan entre otros de igual factura.

Considerar el hecho como un intento inoperante y alocado fue uno de los mayores y deliberados desaciertos de la prensa de entonces, alejada de conocer los elementos prácticos, históricos e ideológicos que se concatenaron para posibilitar el inicio de la insurrección armada y popular, y con ella, el desencadenamiento de la revolución.

Muchas y contradictorias versiones salieron a la luz en el mencionado rotativo y en otros de igual matiz reaccionario, como "El Vigilante", considerado eco de los
politiqueros de la región cubana más oriental y uno de los encubridores de la corrupción imperante.

La brutal represión desatada por la tiranía contra los asaltantes hechos prisioneros y el crimen de muchos de aquellos jóvenes, lo silenciaron esos órganos para ceder espacio a los partes apócrifos firmados por los oficiales
del llamado ejército constitucional.

El 27 de julio de 1953, bajo el ambiguo título "Numerosos muertos", La Voz del Pueblo aseguraba que "en el hospital militar de Santiago de Cuba, en pleno
lecho de enfermo, fueron asesinados varios enfermos allí recluidos".

El libelo culpa indirectamente de la masacre a los autores de los ataques a los dos refugios castrenses más importantes de Oriente, los cuales, como se probó
posteriormente, actuaron con gallarda generosidad durante los combates.

Las acciones del 26 de julio devinieron pequeño manantial que con el decursar del tiempo se convirtió en la gran corriente que arrastró para siempre los males de la república neocolonial.

Obedientes a los postulados de la mal llamada "prensa libre cubana", los periódicos locales de entonces se empecinaron en alejarse de la verdad, pero esta salió a la luz en "La historia me Absolverá".

El guía de las acciones revolucionarias de aquella mañana de la Santa Ana se convirtió así de acusado en acusador, y denunció una tras otra todas aquellas falacias, que luego conocería con lujo de detalles la Isla entera.
(AIN)