Moncada 50

El 26 de Julio en la prensa cubana


Holguín: Pudo más la audacia que la censura
Por Tirso Mastrapa Ardite
Servicio Especial de la AIN

Por mucho que quisieron ocultarlo, poco pudo la censura frente a la perspicacia periodística de la época para hacer público lo ocurrido en Santiago de Cuba y Bayamo aquel domingo 26 de julio de 1953, cuando los asaltos a los
cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.


El silencio, según la tiranía, debía imperar en de las ciudades en que ocurrieron los hechos y por supuesto de las otras que conformaban la entonces provincia de Oriente.

Así fue en Holguín, donde apenas acaecidos los sucesos, el mando militar prohibió terminantemente radiar o imprimir siquiera en página alguna el nombre de Fidel Castro, amén de incurrir en un desacato que podía conllevar hasta el
cierre de las emisoras o periódicos.


En el fondo tanto era el miedo que la orden llegó a la planta holguinera CMKF, según recuerdan viejos trabajadores de allí, de manos de una pareja de soldados, la cual se limitó a mostrar un papel indicando que bajo ningún pretexto, el nombre del joven abogado, podía se radiado.


Igual situación enfrentó el resto de las emisoras y el periódico Norte, llamado así por circular en la región norteña oriental, adonde de inmediato el jefe del
Regimiento 7 envió un censor permanente, con el fin de mantener en total silencio lo acontecido en Santiago de Cuba y Bayamo.


Debajo de una nota que informaba la presencia en el diario de dicho personaje, en la edición del domingo dos de agosto, siete días después de los asaltos, el periódico bajo grandes titulares dio a conocer la noticia sobre el apresamiento del líder revolucionario.


Yo soy el único responsable, dijo el doctor Fidel Castro, publicó ese día en su primera plana Norte, el primero en anunciar, tres años más tarde, que Fidel vivía
tras la cacería desatada contra los expedicionarios del Granma.


En esa misma edición, en tercera página, el rotativo reprodujo declaraciones hechas por Fidel a la Cadena Oriental de Radio, en la cual brindaba detalles de la
persecución enfrentada por los asaltantes que quedaron con vida en el Moncada.


En la entrevista la máxima figura de la joven Generación del Centenario admitió con firmeza que la idea del asalto surgió desde el propio 10 de marzo, tras el
golpe de estado perpetrado por Fulgencio Batista en 1952.


A una pregunta sobre las consecuencias de las acciones, Fidel contestó: ’’quiero decir de todo corazón, que junto a la responsabilidad que tengo como revolucionario siento tanto a los que cayeron defendiendo sus deberes dentro de
las tropas del ejército, como naturalmente por los más de 40 hermanos que hemos perdido en esta lucha".
En definitiva la audacia periodística pudo más que la recia censura impuesta por el dictador para mantener al margen de los acontecimientos a la opinión pública, la cual no obstante buscaba por todos los medios informarse. (AIN)

Avileños tras la noticia

Por Magaly Zamora Morejón
Servicio Especial de la AIN

El cintillo en primera página "Numerosos muertos en los choques de Oriente", del diario local El Pueblo, sorprendió a los habitantes de Ciego de Ávila aquel 27 de
julio de 1953 y confirmó los rumores que circulaban desde el día anterior.

La publicación, fundada en 1905 y de posición conservadora, sintetizó en dos columnas la información captada de la Cadena Oriental de Radio sobre lo ocurrido en el Cuartel Moncada.


De forma escueta y con relativa objetividad mencionó nombres y cifras de atacantes, así como el número de muertos y heridos en ambas fuerzas, para más adelante relacionar a las 25 personas que como consecuencias de los hechos fueron detenidas e interrogadas en la región avileña.


Tal noticia, intercalada en la misma página con otras culturales y relativas a los Estados Unidos, llevaba la coletilla de que "los detenidos fueron tratados con toda
gentileza".


Sin embargo, el interés de la publicación de darle seguimiento a un tema de tanta connotación para el país, se vio pronto interceptado por la presión de las autoridades.

En la edición del día 28 solo insertó una pequeña nota aclaratoria del jefe de la sección de la policía , quien desmentía la prohibición de permanecer en la calle después de las 10 de la noche y reconocía " la cordura demostrada por todos en relación con los últimos desdichados acontecimientos".


La campaña difamatoria y de desinformación pronto extendió sus tentáculos a las páginas de El Pueblo. El día 30 se hizo pública una alocución del gobierno municipal, firmada por el alcalde, en la que informa sobre los hechos "perpetrados por grupos mercenarios nacionales o extranjeros que asesinaron sin piedad ni conciencia alguna a un grupo de enfermos del hospital Saturnino Lora".

"Fue presentado esta mañana Fidel Castro" ocupó toda la primera página el 1 de agosto y al final del texto explicaba que "ha sido decretada la censura de prensa para todo el país".

El tema no volvió a tratarse en las páginas del rotativo, de lo que se deduce que los censores nombrados en Ciego de Ávila cumplieron al pie de la letra las
indicaciones de silenciar toda información sobre el histórico suceso.

Otro tanto similar ocurría en la emisora Radio Cuba (hoy Radio Surco), de lo cual da fe el testimonio de Gustavo Cruz, uno de sus fundadores: "Teníamos que utilizar sutilezas para transmitir algunas notas y que los oyentes pudieran obtener la información entre líneas, pues la censura no permitía tratar el asunto con objetividad".


"El asalto al cuartel Monada ocurrió un domingo, día en que la prensa recesaba, pero en el noticiero del lunes se dijo algo, muy escueto ".
Radio Cuba fue un hito importante en la vida de Gustavo y punto determinante para el inicio de sus actividades patrióticas como fundador del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en la localidad. A los 84 años conserva
intactos en su memoria los sucesos de aquellos días.


"La emisora tenía plantas en Ciego de Ávila, Morón y Camagüey, las cuales se ponían en cadena y ganaban mucha audiencia en los noticieros".

Recuerda que en los días siguientes él mismo escribió algunos artículos sobre el ataque, leídos con mucha profesionalidad por locutores que posteriormente alcanzaron celebridad en la radio cubana, entre ellos Orlando Castellanos.

Por su empeño en difundir la verdad y su actividad revolucionaria, Gustavo tuvo que refugiarse en La Habana para escapar a la persecución del régimen, y cuando
regresó para organizar y participar en la huelga del nueve de abril de 1958, fue encarcelado.


Quizás por su tendencia a la izquierda, el periódico La Región, que también circulaba en esa época en Ciego de Ávila, fue más presionado por la censura desde los primeros momentos o prefirió obrar con más cautela.


Lo cierto es que en los días siguientes al 26 de julio, solo se hizo eco de las notas oficiales del gobierno municipal y no fue hasta el primero de agosto que insertó
una columna en la última página con el título "Se presentó Fidel Castro".

Pero ya era demasiado tarde para intentar un tratamiento más completo del tema pues el Gobierno había dado la orden de silenciar el asunto en los medios de prensa. (AIN)