Moncada 50

Bayamo otra vez

Por Martín Corona Jerez
Servicio especial de la AIN

El ataque al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, realizado el 26 de julio de 1953, pretendía ubicar las avanzadas del movimiento liberador en las riberas del río Cauto, el más largo de la Isla, e impedir que tropas del ejército de Holguín y Manzanillo pudieran auxiliar a sus homólogas del Moncada, en Santiago de Cuba.


Además, tenía en cuenta que la ciudad fue centro de la región donde comenzó a madurar la nacionalidad cubana, cuna del Padre de la Patria, el Himno Nacional y la conspiración iniciadora de las contiendas independentistas, asiento del
primer gobierno libre de la ínsula y quemada por sus moradores en 1869.

En el hospedaje Gran Casino, el 25 de julio, se reunieron los 25 asaltantes y, de paso hacia Santiago, Fidel conversó con algunos e impartió orientaciones a Raúl
Martínez Ararás, jefe del grupo. Se sincronizaron los relojes.

El plan consistía en tomar por sorpresa el cuartel, la Estación de la Policía Nacional y la emisora de radio, además de asegurar la protección de los bancos.

Tras el ataque, Pedro Celestino Aguilera González y Ramiro Sánchez Domínguez buscarían dinamita, previamente preparada en las minas de Charco Redondo, del aledaño municipio de Jiguaní, para destruir puentes cercanos a la urbe.

Se previó que Martínez Ararás, vestido de sargento, llegaría a la puerta principal junto al bayamés Elio Rosette, muy conocido en la institución, desarmaría a la
posta, con ayuda de otros haría lo mismo a la guardia del fondo, y por allí entrarían los demás para tomar el lugar sin disparos o con la menor cantidad posible.


Pero aquella tarde Rosette pidió permiso, fue a ver la familia y no regresó al "Gran Casino", debido a lo cual se decidió formar tres grupos que intentarían penetrar por el fondo, el frente y uno de los ángulos posteriores.


Con grados de sargento, Martínez Ararás, Antonio (Ñico) López, Gerardo Pérez-Puelles, Orlando Castro y Celestino Aguilera integraron el estado mayor de dicha
fuerza, que salió en máquinas y a pie hacia el cuartel.


Cuando la fuerza enviada al fondo se acercaba al objetivo, tropezó con latas vacías, lo cual provocó ladridos de un perro, carreras de caballos y el "¡Alto!"
del vigilante.


Los revolucionarios contestaron con disparos, comenzó un tiroteo desigual por la potencia de las armas y duró alrededor de media hora, mientras los encargados del frente no pudieron franquear la pesada reja de la entrada.

Al considerar fracasada la acción, se dio la orden de retirada y empezó la dispersión en diversos grupos. Expectantes, algunos ciudadanos estaban frente a la cafetería Calás, a dos cuadras del cuartel, cuando llegaron los combatientes Gregorio Enrique Cámara y Orlando Castro y dijeron: "Levántate, pueblo, vamos a tumbar la rata".


Juan Olazábal, veterano luchador contra la tiranía de Gerardo Machado, habló con los jóvenes, se unió a ellos, le dieron una pistola 45 y los acompañó rumbo al
cuartel, pero llegaron a la conclusión que había fracasado el ataque y Juan los ayudó a escapar.

Olazábal y su esposa, Dorca Verdecia, también auxiliaron a Adalberto Ruanes Álvarez y sacaron del "Gran Casino" ropas, documentos y otras pertenencias de los asaltantes.

En combate solo fue herido Gerardo Pérez-Puelles, más la tiranía asesinó luego a José Testa Zaragoza, Rafael Freyre Torres, Lázaro Hernández Arroyo, Pablo Agüero Guedes, Hugo Camejo Valdés, Pedro Véliz Hernández, Rolando San Román de las LLamas, Angelo Guerra Díaz, Mario Martínez Ararás y Luciano González Camejo.


Andrés García Díaz escapó milagrosamente, pues criminales uniformados dejaron su cuerpo, creyéndolo muerto, junto a los cadáveres de Hugo Camejo y Pedro Véliz, pero pudo alejarse del lugar, recibir ayuda y presentar un testimonio impactante en el juicio posterior a los hechos.

Los 15 que quedaron vivos tras el asalto recibieron apoyo valiente y desinteresado de vecinos de la actual provincia de Granma, como Juan Olazábal, Dorca Verdecia, Idelisa Marens, Elvira Morán, José Collada, Roque Vázquez,
Bernardo Amaya, Bélgica González y Dolores Tamayo.

También colaboraron Georgina Guerra, Quintín Carbonell, Luis Jerez, Luis Garcés, Denis Verdecia, Rey Fernández, José Desiderio Corona, Antonio Verdecia, Fernando Viñas, Estilita Pardo, Adalberto Boada, William Rodríguez, Mario Tornés, Vicente Quesada y Rafael Corrales.


De los asaltantes al cuartel Céspedes, viven en Cuba Gregorio Enrique Cámara Pérez, Calixto García Martínez, Agustín Díaz Cartaya y Ramiro Sánchez Domínguez. Bayamo guarda en su cementerio los restos de Mario Martínez Ararás
y Luciano González Camejo. (AIN)

Los 26 en Granma

Por Martín Corona Jerez
Servicio Especial de la AIN

La provincia de Granma, cuna de la nacionalidad, la Patria y el Himno, recuerda varios hechos trascendentales ocurridos el 26 de julio de diversos años.

En 1866, las Cortes Españolas aumentaron los impuestos en la colonia caribeña y vecinos de Bayamo, encabezados por los líderes independentistas Francisco Vicente Aguilera y Perucho Figueredo, se negaron a pagar ese tributo.

Como represalia, los peninsulares suspendieron la Alcaldía Mayor de la ciudad y la trasladaron para Manzanillo, con lo cual humillaron a los bayameses y muchos
funcionarios quedaron cesantes. También prohibieron paseos a caballo, en parejas y otras actividades.

Pese a ello, Pedro Maceo Chamorro, Juan Luis Pacheco y otros festejaron aquel 26 de julio, Día de la Santa Ana, con comparsa a caballo y las mujeres vestidas de blanco, azul y rojo, colores de la bandera cubana confeccionada en 1851.

Militares ibéricos trataron de detener el paseo y en el alboroto hubo gritos de "¡Viva Cuba libre!" y "¡Muera España!" y versos ofensivos contra Udaeta, gobernador de la comarca.

Udaeta citó e increpó a Aguilera, quien respondió: "Aseguro a Usted que no he tomado parte en este tumulto; pero también le juro, como caballero, que si Francisco Vicente Aguilera toma algún día participación en asuntos de esta naturaleza, ha de hacer temblar a España". La historia le daría la razón.

Maceo Chamorro resultó el primer jefe de sanidad en la revolución de 1868, y Pacheco fue brillante conductor de expediciones, secundó a Antonio Maceo en el número de heridas recibidas en combate y, concluida la Guerra Grande,
sobresalió como líder militar en Perú.

El 26 de julio de 1953, simultáneamente con el asalto al cuartel Moncada, de Santiago de Cuba, 25 jóvenes intentaron tomar el "Carlos Manuel de Céspedes", de Bayamo, Monumento Nacional, y sólo uno fue herido.

Luego, la soldadesca de la tiranía asesinó a 10 atacantes: Mario Martínez Arará, José Testa Saragoza, Rafael Freyre Torres, Lázaro Hernández Arroyo, Luciano
González Camejo, Pablo Agüero Guedes, Hugo Camejo Valdés, Pedro Véliz Hernández, Rolando San Román de la Llana y Ángel Guerra Díaz.

Andrés García Díaz escapó milagrosamente, pues criminales uniformados dejaron su cuerpo, creyéndolo muerto, junto a los cadáveres de Camejo y Véliz, tras lo cual pudo alejarse del lugar y recibir ayuda.

Varios sobrevivieron asimismo, gracias a la colaboración de vecinos de Granma.

El 26 de julio de 1957, el cura guerrillero Guillermo Sardiñas ofició una misa, en el campamento del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, por los caídos cuatro años
antes.

Esa noche, el pelotón del entonces capitán Guillermo García intentó tomar el cuartel del poblado de Estrada Palma (hoy Bartolomé Masó), no pudo y le prendió fuego a la instalación e hizo lo mismo con la del caserío de Las Mercedes.

El día anterior, militantes del Movimiento Revolucionario 26 de Julio residentes en Palmarito, Buey Arriba, fueron a Peralejo, en Bayamo, y al busto de Antonio
Maceo le pusieron gorra, camisa verdeolivo, brazalete, bandera del MR-26-7 y un cartel donde rezaba: "El uniforme de Fidel le sirve a Maceo y el valor y la vergüenza de Maceo, los tiene Fidel".

Del 25 al 28 de julio de 1958 se combatía en varios parajes del actual municipio de Bartolomé Masó, donde el Ejército Rebelde destrozaría la última y más poderosa ofensiva gubernamental contra la Sierra Maestra.


El 26, un pelotón que compró gallinas, arroz y malanga para festejar la efeméride en Rancho Claro, dejó el banquete a medio hacer, pues recibió orden de correr hacia el Alto de Brazón.

A ese grupo pertenecía Eduardo Rosabal, quien el 27 hirió de bala al asesino coronel batistiano Ángel Sánchez Mosquera, cuando intentaba escapar vestido de campesino en un caballo.

El 26 de julio de 1960, miles de personas de toda Cuba asistieron a la inauguración de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, destinada a 20 mil niños de la Sierra Maestra y enclavada en Bartolomé Masó. Tras el acto, hubo un
concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional.

En 1982, Granma efectuó la celebración central de la conmemoración, con 100 mil ciudadanos concentrados en Bayamo, donde quedó inaugurada la Plaza de la Patria.


El Comandante en Jefe Fidel Castro afirmó entonces: "Cuando atacamos los cuarteles de Santiago y Bayamo, lejos estábamos de imaginar cuáles serían los
problemas de hoy; pero el espíritu es el mismo, con la conciencia y la experiencia aguerrida de todo el pueblo".

Las históricas fotos de Avello en Bayamo
Por Martín Corona Jeréz
Servicio especial de la AIN

El 27 de julio de 1953 Rolando Danilo Avello Vidal hizo las fotos más importantes de su vida, al retratar los cadáveres de seis de los 10 jóvenes asesinados tras participar la víspera en el ataque al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo.


Avello recuerda que la mañana de ese día lo recogieron en su estudio particular y, por la Carretera Central, rumbo a la ciudad de Holguín, salieron dos jeeps, uno cargado de militares y otro con empleados del Juzgado Municipal de Instrucción.

En la finca Ceja de Limones, a pocos kilómetros de la ciudad bayamesa, uno de los uniformados dijo que allí había tenido lugar un combate de fuerzas gubernamentales contra asaltantes que trataban de escapar de la persecución, y el fotógrafo debía dejar constancia gráfica del hecho.

Sin embargo, el artista del lente, también periodista y locutor profesional, se percató inmediatamente de la mentira, porque los cuerpos estaban en espacios limpios, rodeados de yerba alta y abundante.

Los cuatro tenían ropa civil y no había casquillos, balas, armas, ramas partidas, yerbas aplastadas ni huellas de la acción, dice el entrevistado.


Sin hacer comentarios, pero convencido de que se trataba de un crimen, para la historia Avello retrató sin vida a Rafael Freyre Torres, Lázaro Hernández Arroyo, Luciano González Camejo y Pablo Agüero Guedes.


Cuando revelaba, el administrador del cementerio local le avisó de otros dos cadáveres tirados por la soldadesca en la entrada del campo santo y por ello también dejó constancia de los restos de Mario Martínez Ararás y José Testa Zaragoza, asesinados dentro del cuartel.


El fotógrafo cuenta que las instantáneas las publicó por aquellos días el vespertino santiaguero Prensa Universal, del cual él era corresponsal.


Añade que luego las unió a otras fotos relacionadas con los acontecimientos del 26 de julio en Bayamo, para un reportaje escrito por su colega local Rubén Castillo Ramos, pero la revista Bohemia no pudo publicarlo hasta 1961.


Según las investigaciones realizadas, en el asalto al "Carlos Manuel de Céspedes" participaron 25 jóvenes y solo resultó herido en la acción Gerardo Pérez-Puelles.


Sicarios de la tiranía, en cumplimiento de órdenes de sus superiores, ultimaron a 10 combatientes, mas no se sabe el lugar exacto donde asesinaron a los cuatro cuyos cadáveres "aparecieron" en Ceja de Limones.


Después fueron encontrados en Veguita, provincia Granma y en Santiago de Cuba, los restos de los otros cuatro combatientes asesinados.


Nacido en Bayamo en 1924, Avello comenzó a practicar la fotografía desde los nueve años y uno de sus maestros fue Juan Rogelio Aguirre Medrano, procedente de la ciudad nicaragüense de León.

En 1957 retrató el cuartel del central Estrada Palma (hoy Bartolomé Masó) horas después de que lo atacara, el 26 de julio, el pelotón del entonces capitán Guillermo García Frías, y el del poblado de Bueycito al día siguiente de su asalto, el primero de agosto de aquel año, encabezado por Ernesto Che Guevara.


El artista guarda con orgullo dos instantáneas del ‘59, una donde aparece al lado del Comandante en Jefe Fidel Castro, en el municipio de Río Cauto, y otra en compañía del Comandante Camilo Cienfuegos, en la Ciudad Monumento Nacional.


Lamenta que casi no puede caminar, lo cual le impide ver las transformaciones más recientes en la provincia de Granma y su urbe cabecera, y afirma que en su larga trayectoria profesional solo le faltó la foto submarina, porque no hay mar cerca de la Ciudad Antorcha.


Avello habla de toda una vida vinculada al periodismo, incluyendo el mérito de fundador de la radio en su comarca, pero recuerda con especial emoción la mañana del 27 de julio de 1953.


Todavía -narra- no se explica por qué no lo reprimieron ni le llamaron la atención después de publicar y entregar a otros periodistas fotos comprometedoras mandadas a hacer por el Juez de Instrucción de Bayazo, instantáneas que lo vincularon para siempre a una de las páginas más heroicas de la historia del pueblo cubano.(AIN)