| Moncada 50 Bayamo otra vez
En el hospedaje Gran Casino, el 25 de julio, se
reunieron los 25 asaltantes y, de paso hacia Santiago, Fidel conversó con algunos e
impartió orientaciones a Raúl El plan consistía en tomar por sorpresa el
cuartel, la Estación de la Policía Nacional y la emisora de radio, además de asegurar
la protección de los bancos. Tras el ataque, Pedro Celestino Aguilera
González y Ramiro Sánchez Domínguez buscarían dinamita, previamente preparada en las
minas de Charco Redondo, del aledaño municipio de Jiguaní, para destruir puentes
cercanos a la urbe. Se previó que Martínez Ararás, vestido de
sargento, llegaría a la puerta principal junto al bayamés Elio Rosette, muy conocido en
la institución, desarmaría a la
Al considerar fracasada la acción, se dio la orden de retirada y empezó la dispersión en diversos grupos. Expectantes, algunos ciudadanos estaban frente a la cafetería Calás, a dos cuadras del cuartel, cuando llegaron los combatientes Gregorio Enrique Cámara y Orlando Castro y dijeron: "Levántate, pueblo, vamos a tumbar la rata".
Olazábal y su esposa, Dorca Verdecia, también
auxiliaron a Adalberto Ruanes Álvarez y sacaron del "Gran Casino" ropas,
documentos y otras pertenencias de los asaltantes. En combate solo fue herido Gerardo Pérez-Puelles, más la tiranía asesinó luego a José Testa Zaragoza, Rafael Freyre Torres, Lázaro Hernández Arroyo, Pablo Agüero Guedes, Hugo Camejo Valdés, Pedro Véliz Hernández, Rolando San Román de las LLamas, Angelo Guerra Díaz, Mario Martínez Ararás y Luciano González Camejo.
Los 15 que quedaron vivos tras el asalto
recibieron apoyo valiente y desinteresado de vecinos de la actual provincia de Granma,
como Juan Olazábal, Dorca Verdecia, Idelisa Marens, Elvira Morán, José Collada, Roque
Vázquez, También colaboraron Georgina Guerra, Quintín Carbonell, Luis Jerez, Luis Garcés, Denis Verdecia, Rey Fernández, José Desiderio Corona, Antonio Verdecia, Fernando Viñas, Estilita Pardo, Adalberto Boada, William Rodríguez, Mario Tornés, Vicente Quesada y Rafael Corrales.
Por Martín Corona Jerez En 1866, las Cortes Españolas aumentaron los
impuestos en la colonia caribeña y vecinos de Bayamo, encabezados por los líderes
independentistas Francisco Vicente Aguilera y Perucho Figueredo, se negaron a pagar ese
tributo. Como represalia, los peninsulares suspendieron la
Alcaldía Mayor de la ciudad y la trasladaron para Manzanillo, con lo cual humillaron a
los bayameses y muchos Pese a ello, Pedro Maceo Chamorro, Juan Luis
Pacheco y otros festejaron aquel 26 de julio, Día de la Santa Ana, con comparsa a caballo
y las mujeres vestidas de blanco, azul y rojo, colores de la bandera cubana confeccionada
en 1851. Militares ibéricos trataron de detener el paseo
y en el alboroto hubo gritos de "¡Viva Cuba libre!" y "¡Muera
España!" y versos ofensivos contra Udaeta, gobernador de la comarca. Udaeta citó e increpó a Aguilera, quien
respondió: "Aseguro a Usted que no he tomado parte en este tumulto; pero también le
juro, como caballero, que si Francisco Vicente Aguilera toma algún día participación en
asuntos de esta naturaleza, ha de hacer temblar a España". La historia le daría la
razón. Maceo Chamorro resultó el primer jefe de sanidad
en la revolución de 1868, y Pacheco fue brillante conductor de expediciones, secundó a
Antonio Maceo en el número de heridas recibidas en combate y, concluida la Guerra Grande,
El 26 de julio de 1953, simultáneamente con el
asalto al cuartel Moncada, de Santiago de Cuba, 25 jóvenes intentaron tomar el
"Carlos Manuel de Céspedes", de Bayamo, Monumento Nacional, y sólo uno fue
herido. Luego, la soldadesca de la tiranía asesinó a 10
atacantes: Mario Martínez Arará, José Testa Saragoza, Rafael Freyre Torres, Lázaro
Hernández Arroyo, Luciano Andrés García Díaz escapó milagrosamente,
pues criminales uniformados dejaron su cuerpo, creyéndolo muerto, junto a los cadáveres
de Camejo y Véliz, tras lo cual pudo alejarse del lugar y recibir ayuda. Varios sobrevivieron asimismo, gracias a la
colaboración de vecinos de Granma. El 26 de julio de 1957, el cura guerrillero
Guillermo Sardiñas ofició una misa, en el campamento del Ejército Rebelde en la Sierra
Maestra, por los caídos cuatro años Esa noche, el pelotón del entonces capitán
Guillermo García intentó tomar el cuartel del poblado de Estrada Palma (hoy Bartolomé
Masó), no pudo y le prendió fuego a la instalación e hizo lo mismo con la del caserío
de Las Mercedes. El día anterior, militantes del Movimiento
Revolucionario 26 de Julio residentes en Palmarito, Buey Arriba, fueron a Peralejo, en
Bayamo, y al busto de Antonio Del 25 al 28 de julio de 1958 se combatía en varios parajes del actual municipio de Bartolomé Masó, donde el Ejército Rebelde destrozaría la última y más poderosa ofensiva gubernamental contra la Sierra Maestra.
A ese grupo pertenecía Eduardo Rosabal, quien el
27 hirió de bala al asesino coronel batistiano Ángel Sánchez Mosquera, cuando intentaba
escapar vestido de campesino en un caballo. El 26 de julio de 1960, miles de personas de toda
Cuba asistieron a la inauguración de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, destinada a 20
mil niños de la Sierra Maestra y enclavada en Bartolomé Masó. Tras el acto, hubo un En 1982, Granma efectuó la celebración central de la conmemoración, con 100 mil ciudadanos concentrados en Bayamo, donde quedó inaugurada la Plaza de la Patria.
Las históricas fotos de Avello
en Bayamo
En la finca Ceja de Limones, a pocos kilómetros
de la ciudad bayamesa, uno de los uniformados dijo que allí había tenido lugar un
combate de fuerzas gubernamentales contra asaltantes que trataban de escapar de la
persecución, y el fotógrafo debía dejar constancia gráfica del hecho. Sin embargo, el artista del lente, también
periodista y locutor profesional, se percató inmediatamente de la mentira, porque los
cuerpos estaban en espacios limpios, rodeados de yerba alta y abundante. Los cuatro tenían ropa civil y no había casquillos, balas, armas, ramas partidas, yerbas aplastadas ni huellas de la acción, dice el entrevistado.
En 1957 retrató el cuartel del central Estrada Palma (hoy Bartolomé Masó) horas después de que lo atacara, el 26 de julio, el pelotón del entonces capitán Guillermo García Frías, y el del poblado de Bueycito al día siguiente de su asalto, el primero de agosto de aquel año, encabezado por Ernesto Che Guevara.
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