Moncada 50

Rafael Freyre, mártir holguinero del 26 de Julio

Por Tirso Mastrapa Ardite Servicio Especial de la AIN

Bien tarde, ya con más de 12 años de edad, pudo ingresar a la escuela para abandonarla muy temprano en cuarto grado, apremiado por la necesidad de trabajar y ganarse su propio sustento y el de una tía que lo crió.

Esta fue la corta y triste infancia que le impuso la vida a Rafael Freyre Torres, uno de los jóvenes de la Generación del Centenario que guiados por Fidel asistieron a la epopeya gloriosa del 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba y Bayamo.

Razones más que suficientes asistieron a este joven de 22 años para alistarse y participar en esa epopeya.

En una calle sin nombre ni número, en el batey del antiguo ingenio Santa Lucía, en el entonces término municipal de Gibara, en Holguín, nació "Rafaelito", quien no supo de juguetes ni de instrucción adecuada, pero sí de necesidades que lo llevaron a la capital del país en busca de empleo.

Allí solamente encontró trabajo como dependiente de quiosco y suplente de carretillero en el tejar de Toledo, en Marianao, donde como suplente hacía también las veces de albañil. En esa barriada capitalina entabló amistad con sus vecinos Hugo Camejo Valdés y el primo de este, Luciano González Camejo, a quienes se debió la formación política y revolucionaria de Freyre y con los cuales fue preparándose en el manejo de las armas.

Los tres serían asesinados tras las acciones en Bayamo. Junto con ellos había sido designado integrante del grupo que tomaría por asalto el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, cuyos últimos detalles precisó personalmente Fidel Castro con el jefe de la operación, en el hospedaje Gran Casino, donde se alojaba "Rafaelito" en espera del momento del ataque.

Llegada la hora y roto el factor sorpresa por el ruido provocado por unas latas al fondo del recinto por donde llegaron los 25 asaltantes, se entabló el combate en el cual el poder de las armas de los guardias superaba ampliamente a las que portaban los revolucionarios.

Aun así el enfrentamiento finalizó con igual cantidad de bajas: un soldado herido en un brazo y un asaltante, Gerardo Pérez-Puelles, en un muslo.

La retirada del comando comenzó cuando todavía no eran las seis de la mañana de aquel domingo 26 de julio.

En el grupo que tomó la carretera de Bayamo hacia Holguín estaba Rafael Freyre, quien entre las dos y las tres de la madrugada del día 27 cayó asesinado en Cejas de Limones por los soldados de la tiranía que salieron en su persecución. "... pertenece a la raza mestiza, fuerte, de color trigueño, de unos 25 ó 30 años de edad...", expresaba en su certificación el médico que examinó el cuerpo del joven y cuya muerte se debió a la hemorragia interna que sufrió a consecuencia de las heridas de bala sufridas en la región pectoral. Como mismo entró con Hugo Camejo a la Juventud Ortodoxa y al Movimiento 26 de Julio, lo acompañó también en la muerte Rafael Freyre para juntos figurar en el pabellón de quienes dieron hasta sus vidas por ver libre a la Patria.

Hoy, en homenaje perpetuo a la memoria del mártir holguinero, uno de los 14 municipios de la provincia lleva su nombre.(AIN)