Moncada 50

Cumplido el Programa del Moncada



EDUCACIÓN: REALIDADES DE SUEÑOS NI SIQUIERA SOÑADOS


Por Olga Crespo Porbén
Servicio Especial de la AIN

Hace 50 años, en un pequeño cuarto del hospital santiaguero Saturnino Lora convertido en sala de justicia y rodeado de esbirros, el principal acusado de la causa 37 de 1953 pronunciaba su trascendental alegato conocido
posteriormente como La Historia me Absolverá.


El líder de los heroicos asaltantes al cuartel Moncada, en el Oriente cubano, defendía su integridad al expresar: "Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos".


En el plan de acción de los revolucionarios, expuesto por el joven abogado Fidel Castro, la educación era uno de los seis problemas fundamentales a resolver luego del triunfo, junto al de la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo y la salud.


Al abordar la situación en ese ámbito, enfatizaba: "A las escuelas públicas del campo asisten descalzos, semidesnudos y desnutridos menos de la mitad de los niños de edad escolar y muchas veces es el maestro quien tiene que adquirir con su propio sueldo el material necesario.’’


Tras preguntarse ‘’¿Es así cómo puede hacerse una patria grande?’’, precisaba: "Un gobierno revolucionario procedería a la reforma integral de nuestra enseñanza (...) para preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria más feliz".


Y recordaba las palabras del Apóstol: "El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los
sentimientos... Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre".


La Revolución victoriosa un lustro después acometía de inmediato el cumplimiento del Programa del Moncada y en 1961, Cuba, país en el que el 30 por ciento del campesinado no sabía ni firmar, se declaraba Territorio libre de
analfabetismo.


Los cuarteles se convirtieron en escuelas, lujosas mansiones abandonadas por la burguesía en su huída hacia el Norte albergaban a jóvenes becarios y el paisaje de campos y ciudades cambiaba con la presencia de confortables instalaciones en las que se aplicaban las ideas martianas sobre la enseñanza.


Con la nacionalización de los centros escolares privados se ampliaban las posibilidades de acceso gratuito a la educación y por vez primera hijos de obreros y campesinos acudían masivamente a las aulas universitarias favorecidos
por un extenso plan de becas.


Ni el derrumbe del campo socialista ni la intensificación del bloqueo estadounidense, que provocaron considerables afectaciones económicas, pudieron detener el avance del sistema de enseñanza cubano, cuya calidad está avalada internacionalmente por UNESCO y UNICEF y es tomado como referente por muchos países.


Hoy día asiste a clases el 99% de la población en edad escolar. Con 700 mil graduados de nivel superior y ni un solo niños sin escuela, ni maestro, los empeños se encaminan ahora al desarrollo de ambiciosos proyectos a fin de ocupar en el mundo el primer lugar en el campo de la educación y la cultura, sin los cuales-como expresara el Comandante en Jefe Fidel Castro-ninguna
sociedad podría ser jamás verdaderamente independiente, democrática y libre.


Dirigido a ese propósito se ha dotado a los centros docentes de modernos medios-televisores, videos y computadoras-esfuerzo que ha requerido llevar a los lugares más distantes la electrificación mediante paneles solares, lográndose así condiciones docentes superiores a las de la mayoría de las naciones del planeta.


Aulas de 20 alumnos que facilitan la atención personalizada, sustanciales transformaciones en la enseñanza secundaria, reparación de instalaciones y creación de escuelas de instructores de arte, de trabajadores sociales y de maestros y enfermeras emergentes son entre otros, programas priorizados por el Estado cubano.


Nuevas concepciones, inéditas en el orbe, como la universalización de la enseñanza superior, para la cual nacieron 158 sedes municipales, permitieron este curso el arribo a los recintos universitarios de 10 mil jóvenes.


Ingresaron también a las casas de altos estudios 11 mil nuevos educandos procedentes de organismos de la Administración Central del Estado y las organizaciones de masas, quienes cursarán sus carreras por la modalidad de enseñanza a distancia, otra novedosa alternativa.


Mientras, un estimable número de los 84 mil azucareros incorporados a las aulas-resultado del cierre de 70 centrales ineficientes industrialmente-reciben cursos de
nivelación, a fin de continuar estudios superiores, en una muestra fehaciente de recientes ideas que consideran la instrucción fuente de empleo.


Diez millones de libros editados anualmente y la existencia de un Canal Educativo, al que se sumará otro el próximo año, apoyan esta nueva revolución en el sector educacional.


"Un mundo mejor es posible, aseguró recientemente Fidel. Se lo asegura alguien que ha vivido soñando y más de una vez ha tenido el raro privilegio de ver convertidos en realidades sueños que ni siquiera había soñado". (AIN)

EL DERECHO AL EMPLEO


Por Raúl Estrada Zamora
Servicio Especial de la AIN

"¿Cómo explicarse que desde el mes de mayo al de diciembre un millón de personas se encuentren sin trabajo y que Cuba, con una población de cinco millones y medio de habitantes, tenga más desocupados que Francia e Italia con (...) más de cuarenta millones cada una?"

Fue esta una de las preguntas que el joven abogado Fidel Castro dirigió al tribunal que lo juzgaba por comandar el asalto al cuartel Moncada, en el Oriente cubano, el 26 de julio de 1953.

Y es que el desempleo era uno de los fundamentales problemas que se proponían resolver de inmediato él y sus compañeros, si lograban cumplir el objetivo de la acción armada, en la cual resultaron masacrados decenas de ellos.

Entonces, la Isla tenía sin ocupación un alto porcentaje de su población económicamente activa, y cientos de miles de hombres y mujeres no hallaban una plaza que les permitiera ganar honradamente el sustento familiar.

Denunció Fidel en su alegato que la mayoría de los obreros industriales y braceros no cobraban pensión por haberse jubilado, pues había tal nivel de corrupción que el presupuesto devenía un desfalco sistemáticamente.

Médicos, ingenieros, abogados, veterinarios, maestros y profesores, periodistas y pintores, profesionales de las más diversas ramas, salían de las aulas con sus títulos "...llenos de esperanza-aseveró Fidel-para encontrarse en un callejón sin salida, cerradas todas las puertas".

Quizás en más precaria situación se hallaban unos 100 mil agricultores pequeños que vivían y morían trabajando una tierra jamás suya, pagando impuestos en especie cuales siervos feudales, además, bajo permanente amenaza de desalojo.

Por eso, a poco de triunfar la Revolución, en 1959, se promulgó la Ley de Reforma Agraria, medida que provocó la violenta reacción del gobierno yanqui contra Cuba.

Mas, gracias a la proscripción del latifundio, la entrega de la tierra a quienes la trabajaban, la nacionalización de una industria que estaba casi por completo en poder de empresas transnacionales, y en virtud de otras medidas, la Antilla Mayor garantizó empleo a todos los ciudadanos.

La agresión económica imperialista, la desaparición del socialismo en Europa Oriental y la desintegración de la Unión Soviética hicieron que Cuba entrara en el llamado Período Especial, en el cual el nivel de los puestos laborales disminuyó drásticamente.
Sin embargo, ni una sola persona quedó desamparada: el Gobierno revolucionario dio muestras de asombrosa capacidad de maniobra e invariable voluntad política en favor de las masas populares.

Hoy, con apenas el 3,3 por ciento de desempleo, este territorio caribeño es el único en condiciones de resolver el trágico flagelo de la desocupación laboral, que agobia al mundo, y lucha para mejorar, integralmente, la calidad de vida de los trabajadores.

Como parte de tal esfuerzo, la nación antillana inauguró la iniciativa de estudio por trabajo, que ya beneficia a cientos de miles de familias.

Solamente en el caso del sector azucarero, que actualmente se reestructura en aras de más eficiencia y competitividad, más de 90 mil hombres y mujeres ingresaron a las aulas con pleno respaldo salarial.

Concluida la presente zafra, otros empleados en esa agroindustria se incorporarán a diversos cursos de superación.

Al mismo tiempo, la Isla llevó a las aulas a unos 100 mil jóvenes que por disímiles razones abandonaron el Sistema Nacional de Educación y tampoco trabajaban. Hoy, muchos de ellos, con el duodécimo grado vencido, se aprestan a ingresar a la Universidad.


Atendiendo a la necesidad de ocupar a cuantas personas estén en condiciones de laborar, y con vistas a poner, en beneficio de toda la nación, el gigantesco potencial científico y cultural creado por la Revolución, se abrieron
nuevas fuentes de empleo.

Entre los más beneficiados sectores se hallan la educación y la agricultura urbana, sistema ese último que en apenas dos años ha generado unas 60 mil plazas en la región oriental, en especial destinadas a mujeres y jóvenes precisamente, en la zona con mayor promedio de desocupados.

Mientras esto ocurre en Cuba, bloqueada y agredida en múltiples formas por Estados Unidos y sus incondicionales, ¿qué pasa en Latinoamérica?

Duele saber que en los países de esa América Nuestra, como la definió Martí, el desempleo afecta a más del nueve por ciento de la gente apta para laborar.

Se trata de una crisis de la cual no escapan ni los niños, porque, en un gran porcentaje, no asisten a la escuela, trabajan como esclavos, se prostituyen o trafican y consumen drogas.

Sin que sea perfecta, la cubana es la sociedad que los pueblos admiran y ven como tabla de salvación, pues deviene el único modelo alternativo a tanta barbarie. (AIN)