| Moncada 50 DE ARTEMISA SALIERON FLECHAS DE CORAJE Por Adelina Vázquez (Servicio Especial de la AIN) ...Y de allí, de la entraña
de Artemisa, Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí) Artemisa fue un bastión de rebeldía y centro principal del movimiento revolucionario organizado por Fidel. Desde antes del cuartelazo del tirano Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, Fidel mantenía lazos políticos con jóvenes pinareños y habaneros opuestos a que, tras la muerte de Eduardo Chibás, burgueses y latifundistas liderearan el Partido Ortodoxo. Una vez producido el golpe militar, muchos de ellos se acercaron a Fidel para recibir orientaciones acerca de la conducta a seguir frente al nefasto suceso, y posteriormente se integraron al Movimiento que el líder encabezaba. Los periódicos contactos con el jefe de la revolución se hicieron en las oficinas del Partido Ortodoxo, en Prado # 109, en la capital, y en el apartamento de Abel y Haydée Santamaría, en 25 y O, en el Vedado. La primera vez que Fidel visitó a Artemisa para los preparativos del Moncada fue el 30 de noviembre de 1952. El encuentro más importante tuvo lugar en diciembre de ese año en la Logia Evolución. Estuvieron presentes todos los jefes de grupos de Occidente y allí Fidel expuso los lineamientos políticos del Movimiento. Orientó constituir células de diez hombres y cada una tenía un responsable de las prácticas de tiro que se realizaban en fincas de los alrededores de Artemisa, Calabazar y en la Universidad de La Habana, y también desarrollaban actividades preparatorias de la gesta que estremecería la conciencia nacional. La presencia de Fidel en Artemisa tuvo una calurosa acogida, y su concepción de una inaplazable acción armada contra la dictadura prendió en aquella juventud, de extracción humilde, integrada mayoritariamente por obreros y campesinos. No obstante el gran número de jóvenes entrenados y dispuestos a participar en la acción que se gestaba, la carencia de armas obligó a seleccionar a solo un grupo que pudieran trasladarse a Oriente, de ellos, 30 eran de Artemisa, territorio hoy perteneciente a La Habana y en aquella época a Pinar del Río. Hubo dos que a última hora decidieron separarse y regresar por lo que, el 24 de julio de 1953, en la plazoleta de 23 y Zapata, en el Vedado, se unieron a Fidel 28 artemiseños para recibir instrucciones y partir hacia Santiago de Cuba, a la Granjita Siboney. Los revolucionarios artemiseños fueron testigos allí de las palabras de Fidel y de su segundo al mando, Abel. No era la primera ocasión que oían la voz del jefede la acción moncadista, porque muchas veces se habían reunido con él. Precisamente, la elevada cifra de artemiseños en el Moncada obedecía a que Fidel encontró en ellos gran organización , uno de los grupos más aguerridos y homogéneos del Movimiento que él había creado y a expertos tiradores. Dentro de los valerosos hijos de esa localidad que integraron el contingente se destacaron Ciro Redondo y Julito Díaz, quienes sobrevivieron, fueron después expedicionarios del Granma y cayeron en combates en la Sierra Maestra. Entre los muertos en el asalto o asesinados posteriormente, 12 eran artemiseños, 11 de ellos en el Moncada y uno en el Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo: Tomás Álvarez Breto, Antonio Betancourt Flores, Gregorio Careaga Medina, Flores Betancourt Rodríguez, Rigoberto Corcho López, Guillermo Granados Lara, Emilio Hernández Cruz, José Antonio Labrador Díaz, Marcos Martí Rodríguez, Carmelo Noa Gil, Ismael Ricondo Fernández y Lázaro Hernández Arroyo. Como dijo en su poema el Indio Naborí: Tocó Artemisa un rojo subterráneo clarín |