| Moncada 50 Contribución de la capital a la gesta del 26 (2 y final) Por Fidel Rendón Matienzo Servicio Especial de la AIN Donde antes existían solo potreros, aromas y marabuzales en un pequeño monte en las afueras de Calabazar, en el municipio capitalino de Boyeros, se yerguen centenarios dos jagüeyes heridos de bala, que el tiempo preservó como testigos de las primeras prácticas de tiro de los jóvenes que asaltaron al Moncada. Allí, en un bajío, entre dos lomas, se situaban los tiradores: Fidel Castro, Abel Santamaría, Juan Almeida, Jesús Montané, Julio y Pedro Trigo, Pedro Miret y otros. Pero ese no es el único lugar de Ciudad de La Habana que recuerda los preparativos y organización de esa gesta. Hay identificados alrededor de 130 sitios vinculados con los héroes, mártires y combatientes de los hechos del 26 de Julio de 1953, incluidas casas natales, recintos donde estudiaron o trabajaron, puntos habituales de reuniones o contactos de los revolucionarios, áreas de entrenamiento, establecimientos donde adquirieron armas y enclaves de partida hacia la realización de las acciones en Santiago de Cuba y Bayamo. Como advirtiera uno de sus protagonistas (ya fallecido), Jesús Montané Oropesa; "la preparación del ataque al Moncada se hacía en el mismo corazón de la capital, ante las narices de los propios esbirros del dictador. Fidel ubicó su centro de operaciones en la casa de Abel y Haydée Santamaría, en 25 y O, Vedado, y en la de los padres de Melba Hernández, en Jovellar número 107, entre Espada y Hospital, donde, precisamente, él partió hacia Santiago el 25 de julio. Otros lugares de contactos de los jóvenes revolucionarios fueron el edificio de Prado número 109, donde radicó el Liceo Ortodoxo, y la Universidad de La Habana, en cuyas azoteas de las Facultades de Ciencias y Derecho y terrenos de Agronomía de la Quinta de los Molinos, por citar algunos, se entrenaron militarmente decenas de ellos. Donde hoy se encuentra el Ministerio de Comercio Exterior, en 23 esquina a Infanta, radicó la antigua Compañía Frigidaire, y allí trabajaron Montané, Boris Luis Santa Coloma y Vicente Chávez. Muy cerca, en 25 esquina Hospital (número 52) se hallaba el bar Detroit, frecuentado también por integrantes del Movimiento, al igual que la casa situada a varias cuadras, en Neptuno 914, entre Aramburu y Soledad, barrio de Cayo Hueso, donde vivieron Raúl Castro, Pedro Miret y Abelardo Crespo. El cementerio Colón es otro sitio vinculado a los héroes y mártires del 26. Allí se conocieron Fidel Castro y Abel Santamaría en un acto en memoria del obrero Carlos Rodríguez, asesinado durante el gobierno de Carlos Prío. También han sido identificadas la casa de Lidia Castro Ruz, en 23 número 1352, Vedado, donde se imprimió el periódico El Acusador, y la prisión El Castillo del Príncipe, en G y Zapata, a la que el 16 de agosto de 1952 fueron llevados Abel, Montané, Raúl Gómez García y otros, tras el descubrimiento del la casa en que se editaba El Acusador. Entre los establecimientos comerciales en los cuales se adquirieron armas estuvo la llamada Armería Comercial S. A., en Amistad número 404, esquina Barcelona. Del Parque de los Leones, en Amistad, entre Reina y Dragones, salieron para Santiago de Cuba Juan Manuel Ameijeiras, Gerardo Álvarez Álvarez, Pablo Cartas Rodríguez, Roberto Mederos Rodríguez, Félix Rivero Vasallo y Osvaldo Socarrás Martínez. La Plaza de Vapor, manzana comprendida entre Reina, Águila, Galiano y Dragones, fue área de contacto de la célula dirigida por Antonio "Ñico" López, e integrada, entre otros, por Antonio Darío López y Elpidio Sosa. En el Instituto número 1 de La Habana, en Agramonte, entre Obrapía y Teniente Rey, hoy secundaria básica José Martí, estudiaron por esa época Boris Luis Santa Coloma, Julio Trigo y Abel Santamaría. Raúl Gómez García, el poeta de la Generación del Centenario, vivió en Juan Bruno Zayas número 8, entre General Lee y Lacret, en Santos Suárez, y mientras fungió como director del periódico Son los Mismos, en esa casa se imprimieron los primeros 500 ejemplares. Varios de esos 130 sitios hoy ya no existen, y donde ha sido posible se colocó una tarja, para perpetuar los vínculos de la capital con la gesta del 26. (AIN) |