Cuba
mi palabra sea XXXVI

Por Mercedes Santos
Moray
Especial para la AIN
A lo largo de su
vida, desde su propia adolescencia, cuando ya había
comenzado la guerra en la Demajagua, Martí intentó crear
una prensa revolucionaria en Cuba, como trataría, luego en
Guatemala -sin conseguirlo- y con los dos únicos números
que editó de su Revista Venezolana tener tribuna propia
para su ideario.
El mayor volumen
de la papelería martiana está en su periodismo, disperso
en la prensa hispanoamericana del siglo XIX, y en algunos
espacios de la Cuba colonial, pero también lo encontramos
en ese semanario que él creó y que llamó Patria,
editado en Nueva York hasta el último número, del 31 de
diciembre de 1898, período en que fue dirigido, luego de la
caída en Dos Ríos de Martí, por Enrique José Varona.
Alentado por la
virtud, y como un milite de la revolución, "Patria en
la prensa. Es un soldado".
A los patriotas
de la emigración, y también a los de la Isla estaba
dirigido. A fomentar la unidad y organizar a los
combatientes, cubanos y puertorriqueños, a instruirlos en
"el arte de pelear por la independencia del país..."
Como "la
verdad llega más pronto a donde va cuando se la dice
bellamente", en las páginas de Patria está, también,
la madurez expresiva del Maestro, su afilada prosa, cuajada
de hermosura.
A su lado se destacarían
Sotero Figueroa, Rafael Serra, Gonzalo de Quesada, así como
también la voz de los clubes revolucionarios, la tradición
heroica del exilio y el destierro en Norteamérica, las
Antillas y Centroamérica, en la obra del bien común, la de
la independencia y la soberanía de Cuba.
Vocero oficioso del
Partido Revolucionario Cubano, y no su órgano oficial,
Patria sería fundada por Martí el 14 de marzo, y el PRC se
proclamaría el 10 de abril, ambos de 1895.
En el contexto
complejo, no exento de contradicciones de la emigración
patriota, con la brújula de la unidad, la prensa martiana
se traduciría en un medio vivo, de forja de conciencia
identitaria, donde también se subrayaría la autoestima de
los cubanos y de las cubanas, y se consolidarían los
valores patrios, emanados del proceso histórico de la nación
cubana.
El sentido político e
ideológico de sus textos, su explícito compromiso con la
independencia y la guerra necesaria, hicieron de las páginas
de Patria una milicia, un instrumento de la revolución.
"Se pelea cuando
se dice la verdad.(...) Se pelea cuando se organizan las
fuerzas para la victoria." Tales principios alimentarían
el periodismo que realizaría en este semanario el hombre
que, también, fue el Delegado del Partido Revolucionario
Cubano.