Cuba
mi palabra sea XLVIII


En las páginas de
Patria, en abril de 1894, José Martí como Delegado,
haría el recuento del trabajo del Partido Revolucionario
Cubano al llegar a su tercer aniversario, en uno de sus
textos más radicales.
La obra proyectaba el
destino de Cuba y Puerto Rico; pero trascendía los límites
geográficos de ambas islas.
Calificada por él de
"empresa, americana por su alcance y espíritu",
tenía una significación continental y universal, porque la
guerra se haría para "evitar, con la vida libre de las
Antillas prósperas, el conflicto innecesario entre un
pueblo tiranizador de América y el mundo coaligado contra
su ambición..."
Los marcos
referenciales del Partido martiano, y de la revolución de
independencia que se organizaba, no eran el producto
festinado de unos hombres, sino la expresión de una
"conciencia de siglos" con la que se habría
"de componer la vida nueva de las Antillas
redimidas."
Otros patricios
latinoamericanos, específicamente antillanos como el
puertorriqueño Eugenio María de Hostos hablaban de una
"Federación de las Antillas" en el diseño de un
programa emancipador.
Martí no era ajeno a
tales postulados, y a estos aportaba su proyección
antimperialista, con la agudeza de su conocimiento y análisis
de la realidad de los Estados Unidos.
"En el fiel de América
están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón
de la guerra de una república imperial contra el mundo
celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder,
-mero fortín de la Roma americana; --y si libres-y dignas
de respeto por serlo por el orden de la libertad equitativa
y trabajadora-serían en el continente la garantía del
equilibrio, la de la independencia para la América española
aún amenazada y la del honor para la gran república del
Norte..."
Su aval como
participante en la Comisión Monetaria Internacional, el
seguimiento que dio, como cronista, a la Conferencia
Internacional, primera expresión del panamericanismo, y su
condición privilegiada de testimoniante del desarrollo histórico
de la Modernidad, en la sociedad norteamericana nacida de la
postguerra civil, le permitían exponer, en el tercer
aniversario de la organización partidista su ideología:
"Un error en
Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad
moderna. Quien se levanta hoy con Cuba se levanta par todos
los tiempos."