Cuba
mi palabra sea XLIV

Por Mercedes Santos
Moray
En muchas de las páginas
de Patria, como en sus discursos en la emigración, José
Martí habló de las letras y de la cultura cubanas, de esas
personalidades y obras que fueron perfilando nuestra
nacionalidad y consolidaron, desde el arte, también la
existencia de la nación .
Poeta de esencias, crítico
literario que no gustaba del vuelo insidioso ni del rencor o
el ajuste de cuentas, el Apóstol nos dio también en los años
90 muchas de las más hermosas crónicas.
Así, como de Heredia,
de Sellén, de Meza, de Luz y de Mendive, de Bachiller y
Morales, se pronunció sobre un lírico que fue, en esencia,
un hombre como él.
Me refiero a Julián
del Casal: "Y es que en América está ya en flor la
gente nueva, que pide peso a la prosa y condición al verso,
y quiere trabajo y realidad en la política y en la
literatura."
En aquella brevísima
crónica publicada el 31 de octubre de 1893, no sólo se
valoraba al poeta, a su contexto histórico y a sus ideas
estéticas, sino que también Martí se pronunciaba, como un
teórico y un creador en el ámbito de la cultura, la de los
pueblos de nuestra América, con la misma vehemencia, y más
maduro incluso, que cuando lo hizo en la programática
Revista Venezolana, en 1881.
"El verso, hijo
de la emoción, ha de ser fino y profundo, como una nota de
arpa. No se ha de decir lo raro, sino el instante raro de la
emoción..."
Su ideario, el que fue
precursor y trascendió las fronteras ideoestéticas del
Modernismo, aparece expuesto en aquella etopeya, donde se
pondera al poeta y se duele de su infortunio, porque su
obra, así lo manifestó Martí, era fundacional en la
literatura cubana.
"Ya Julián del
Casal acabó, joven y triste. Quedan sus versos. La América
lo quiere, por fino y por sincero."
Quien repase los
textos martianos sobre el costado de la cultura, siempre en
su prosa hermanado con la historia, podrá comprobar también
cómo fue voluntad del Maestro ir al estudio, promoción y
valoración de nuestros valores más intrínsecos porque
bien sabía que, desde la construcción de la identidad
cultural, también se forjaba la identidad indispensable de
la nación.