Cuba
mi palabra sea XLII

Por Mercedes Santos
Moray (*)
Entre los tabaqueros
emigrados, en los talleres del Cayo
y de Tampa, miles de cubanos ganaban el mísero jornal para
sustentar a sus familias.
Allí, en la fábrica
del cubano Eduardo Hidalgo Gato "gana su pan de obrero,
tabaco a tabaco, el héroe de casa rica que ganó su fama de
general en once años de combate; donde trabaja, venerado de
todos, Serafín Sánchez..."
Así
escribirá el Delegado en Patria cuando reseña los
comentarios y noticias de la prensa emigrada, y en especial
del Yara y los acuerdos "de dar, íntegro, como grato y
apremiante deber, un día de trabajo al mes para el tesoro
de la Revolución, el Día de la Patria."
Y luego
habla de otro taller, el de Trujillo e Hijos, donde un también
veterano de la manigua encabeza el listado de los
contribuyentes: "con Rogelio Castillo a la cabeza, el
valiente y modesto Rogelio, que se entra y se queda en las
almas." Es la república de los
trabajadores que ve cómo late en las tierras florideñas,
gracias al sacrificio y a la generosidad de aquellos hombres
que apuran el destierro y el exilio, con el machete presto a
ser empuñado sobre la cabalgadura entre la hierba de Guinea
que cubrirá a los jinetes, como al mismo Martí le suecederá,
luego en Dos Ríos.
"Ayer, en Martí City, cuando llegó un viajero amigo,
aunque el trabajo había sido pobre, aunque todos están
pagando por semana el hogar en que viven, no hallaron mejor
manera de celebrar la visita, que dedicar a la patria el día
entero de trabajo."
De la
obra de todos, como dirá al narrar esa anécdota en
"Martí City, la linda ciudad nueva de Ocala",
cuenta en las páginasde Patria, donde alimenta su espíritu
en aquellas luminosas jornadas con la colonia de sus
compatriotas en la que es para él un anticipo de su república.
Son
breves crónicas, sentidas como el trino del canario que tenía
el ojo tan negro que todavía deja confundidos, turbados a
los críticos, desde la hondura de la imagen poética.
Es el
Martí de cada día, en esa modesta contribución al tesoro
del Partido para comprar las armas, las provisiones,
preparar las expediciones que llevarán la guerra a la
manigua.