Cuba
mi palabra sea VIII

Por: Mercedes Santos Moray
Guatemala no sólo fue el país
que deslumbró al joven Martí con su naturaleza y las tradiciones aborígenes,
y donde tuvo la más larga experiencia como maestro, sino que
constituyó escenario propicio para la reflexión más desgarrada, el
horizonte lírico más íntimo del que comenzaron a nacer, en 1878, los
poemas de su cuaderno Versos libres que continuaría escribiendo durante
la década de los años 80.
Sus endecasílabos
"hirsutos", sus versos blancos con aliento bíblico, donde hay
mucho del espíritu romántico de las letras americanas, fueron para
muchos escritores una lección magistral, como lo apuntara otro hombre
igualmente agónico, el vasco Miguel de Unamuno.
Este cuaderno, uno de los tres
poemarios fundamentales del Apóstol (los otros serían Ismaelillo y
Versos sencillos) expresa la intensidad lírica de una voz que trascendió
a nuestras letras para adquirir acento universal.
Quizás sea este momento suyo el
que manifiesta mayor grado de angustia existencial, y la vehemencia de
su juventud.
"Estos son mis versos. Son
como son. A nadie los pedí prestados. Mientras no pude encerrar íntegras
mis visiones en una forma adecuada a ellas, dejé volar mis
visiones..." Así escribió quien en su vida y en su obra afirmó:
"He querido ser leal..."
A estos poemas los
calificó de "mis guerreros" y, ciertamente, no hay en
su producción lírica un acento y un tono más desgarrante. Dentro de
sus crónicas norteamericanas y también en su sintético diario de
campaña, el de Dos Ríos, encontramos el mismo espíritu lacerado de
Martí: "Tajos son estos de mis propias entrañas,--mis
guerreros.--Ninguno me ha salido recalentado, artificioso, recompuesto,
de la mente; sino como laslágrimas salen de los ojos y la sangre sale a
borbotones de la herida.
Aquí está la misma pasión que
encontramos, años atrás, en el adolescente que escribió El presidio
político. Sólo que es un hombre el que habla crecido en los avatares
de la existencia, más cuajado como ser humano, más maduro y más
culto.
"Ganado tengo el pan: hágase
el verso..." escribió en el poema "Hierro", donde confesó
que moría de soledad y de amor, porque estaba sin patria.
Esa que lo llevó a escribir, en
ese mismo poema: "¡Sólo las seibas patrias/Del sol amparan!"
Muchos nos acercamos a Martí, pero en ocasiones reiteramos
los esquemas y olvidamos que él también fue la expresión de un
proceso histórico, donde su ser individual se desarrolló, desde las
condiciones excepcionales de su genio.
En su poesía hay diversos
registros y cuerdas. Como las hay en cada vida humana. Sus "versos
libres" son un ala rota, como escribió en uno de esos poemas, y
también sed de amor y homagno generoso...y siempre Cuba, como la noche,
sus dos patrias.(1)