La Habana, 11 oct (AIN) Con una mayor profundización en
el esclarecimiento de la verdad histórica concluyó aquí el primer día de debates de la
conferencia internacional sobre la Crisis de octubre, 40 años después, encuentro que
contó con la activa participación del Presidente Fidel Castro.
Cuba no pensó nunca en atacar a Estados Unidos con las armas
emplazadas en la Isla por los soviéticos en 1962, afirmó la delegación cubana en el
evento al que asisten protagonistas de aquellos hechos, de Cuba y Estados Unidos.
Las razones de la Isla para aceptar ese armamento fueron
esencialmente de solidaridad y apoyo al campo socialista para contribuir al equilibrio
mundial, porque Cuba solamente las concebía como un elemento disuasivo de la
intervención militar directa que preparaba EE.UU, se puntualizó.
El evento, que se desarrollará hasta el próximo domingo, fue
convocado por las autoridades de la Isla en coordinación con el Archivo de Seguridad
Nacional de EE.UU.
Durante la jornada fueron también analizados aspectos de los
antecedentes de la crisis posteriores a la invasión mercenaria a Playa Girón, así como
los detalles de la Operación Mangosta y la amplia cadena de acciones terroristas y de
subversión que evidenciaron la inminencia de una intervención directa de Estados Unidos.
Significativa en la sesión matutina fue también la intervención
de Robert Mac Namara quien reconoció que dada la agresividad presente en las acciones de
la Operación Mangosta y situándose en el lugar del gobierno cubano, él también hubiera
creído que Washington se aprestaba a una agresión contra Cuba.
Organizadores de la cita facilitaron a los periodistas copias de los
documentos desclasificados por Cuba y Estados Unidos, y algunos materiales soviéticos,
distribuidos y analizados durante la mañana en el cónclave.
Se presentó un memorando del Jefe de Operaciones del Proyecto Cuba
firmado por el general William H. Craig del Departamento de Defensa, en el cual se
demuestran los planes de desestabilización en marcha contra Cuba en febrero de 1962, y
los preparativos para la agresión militar.
La delegación cubana distribuyó dos documentos que demuestran las
acciones que dentro del país desarrollaban en esa época diferentes grupos subversivos y
la CIA.
Durante la jornada Cuba expuso un cuestionario de 28 preguntas sobre
los antecedentes y móviles de Estados Unidos para desencadenar la crisis que colocó al
mundo al borde de una catástrofe nuclear.
Además de Mac Namara, integran la delegación norteamericana a la
cita Theodore Sorensen, Richard Goodwing y Arthur Schlesinger, ex asesores presidenciales,
así como Thomas Blanton y Peter Kornbluh, del Archivo de Seguridad Nacional, y varios
exmilitares norteamericanos y rusos.