| Cumplir el contrato,
una urgencia de la economía cubana Ana Ivis Galán García
La Habana, 24 may (AIN) Para el licenciado Daniel D. Soler, juez del Tribunal Provincial
Popular de Granma, el contrato es como la columna vertebral de la economía, una brújula
que permite medir el cumplimiento del plan desde el punto de vista jurídico.
Al respecto abundó durante la exposición
de su ponencia Necesaria actualización e integración en el régimen contractual
frente al reordenamiento de la economía nacional, en el VI Encuentro Internacional
Justicia y Derecho 2012, que sesiona en el Palacio de Convenciones de La Habana.
El especialista reconoció que ese es un
asunto polémico, no solo por las realidades que obstaculizan su cumplimiento, sino
también por la dispersión legislativa y la obsolescencia de las normas que regulan el
tema.
Señaló que, como institución jurídica,
el contrato constituye el instrumento esencial de dirección de la economía, lo que
justifica la atención que se le presta, al implicar un acuerdo de voluntades del que
surgen derechos y obligaciones, usando siempre como referente al plan.
Entre las dificultades apreciadas en la
práctica judicial a la hora de concertar esos acuerdos, Soler señaló básicamente las
encontradas en el contrato único de compraventas de productos agropecuarios, suministro y
prestación de servicios entre la empresa agropecuaria y las bases productivas.
También mencionó la limitación de la
vigente Ley 95 de las Cooperativas de Producción Agropecuaria y de Créditos y Servicios,
que deja en estado de indefensión a los productores.
En ese sentido, consideró que esos
contratos son formales para las complejas relaciones que regulan, lo cual demuestra -dijo-
la necesidad de profundizar en la institución jurídica de la integración contractual,
como una necesidad frente a la actualización de la economía nacional.
Se refirió al profundo análisis que se ha
hecho del Lineamiento 10 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución,
que llama a rescatar la disciplina en la contratación, y recordó que a la hora de velar
por su cumplimiento, hay que tener en cuenta la intención de las partes, la naturaleza y
finalidad del contrato, la buena fe, la lealtad y el sentido común.
Reconoció Soler que la normativa vigente
sobre la contratación data ya de más 30 años y -conforme a su contenido- no soporta las
exigencias del actual proceso de reordenamiento económico del país.
Es necesario entonces, afirmó, la urgente
aprobación de los proyectos relacionados con el tema y su inmediata promulgación y
divulgación. |