| Consideran como una
de las más interesantes a la XI Bienal Octavio Borges Pérez
La Habana, 22 may (AIN) Odey Curbelo, artista cubano radicado en Dinamarca,
considera a la XI Bienal de La Habana una de las más interesantes de su tipo, por la
vocación de llevar el arte a las personas en la calle.
Curbelo elogia ese diálogo vivo y directo,
sin concesiones, como uno de los rasgos distintivos más valiosos de la presente edición,
que se extiende hasta el próximo 11 de junio.
Otro aspecto a favor de esta cita del arte
contemporáneo es -a su juicio- la impresionante cantidad de artistas internacionales de
primer nivel que asisten a la capital cubana por estos días.
La Habana acoge a verdaderos mitos
históricos como el austriaco Hermann Nitsch (pionero del performismo en el mundo), la
serbia Marina Abramovic, los mexicano Gabriel Orozco y Pablo Helguera y la brasileña
Diana Domíngues, especializada en multimedia.
Señala Curbelo que participó en la Bienal
anterior con una muestra personal, pero que esta ocasión le resulta mucho mejor, por no
hacerlo en solitario, sino como parte de una gigantesca exposición colateral de más de
100 artistas cubanos en la Fortaleza de La Cabaña.
Precisa que esa circunstancia lo integra al
panorama del arte contemporáneo nacional, en el cual se codea con personalidades como
Flavio Garciandía o Fabio Cordero y sobre todo, con muchísimos jóvenes, quienes marcan
el ritmo del cambio permanente.
Curbelo realiza un trabajo artístico muy
original con el paisaje, que denomina terapia de la nostalgia y consiste en aunar, desde
una perspectiva muy personal, vistas cubanas y nórdicas.
Las propuestas de Odey Curbelo parecieran
invitar a un sitio familiar, con los ojos velados por la introspección, la nostalgia y el
deslumbramiento ante lo recién descubierto.
Con un sello abstraccionista y evidentes
guiños a la historia de la paisajística occidental, fundamentalmente francesa, cubana y
nórdica, ese joven de 36 años propone un espacio distinto y renovado, con gran fuerza
expresiva y aguda poesía. |