La Habana, 18 may (AIN) El escritor, periodista, realizador de
documentales y académico estadounidense Saúl Landau visitó en la penitenciaría federal
de máxima seguridad de Victorville, California, al héroe antiterrorista cubano Gerardo
Hernández, uno de los Cinco.
Recuerda una nota que hoy publica Cubadebate, tomada del boletín
digital Progreso Semanal, que Gerardo fue acusado de conspiración para cometer asesinato
porque, supuestamente -el gobierno no presentó evidencia-, él entregó la información
de vuelo a las autoridades cubanas a sabiendas que los aviones serían derribados.
Refiere Landau que Gerardo emerge, reporta ante los guardias, se
abraza con él y acto seguido le habla acerca de ideas para obligar a la Agencia de
Seguridad Nacional (NSA) a que libere su mapa vectorial del derribo de dos aviones de
Hermanos al Rescate por MiGs cubanos el 24 de febrero de 1996.
¿Cómo se podría obligar a la NSA a que acceda? No tenemos
respuesta, pero la pregunta permanece, sostiene Saúl Landau, autor del documental Que se
ponga de pie el verdadero terrorista, en el que se evidencia la doble moral de las
autoridades de Washington, al proteger en su seno a Luis Posada Carrilles, autor
intelectual del derribo del avión de Cubana con 73 personas a bordo.
La NSA ignoró los citatorios de los abogados defensores del
luchador antiterrorista cubano para que presentaran sus mapas vectoriales en el juicio y
las apelaciones: "Seguridad Nacional", las dos palabras letales que no se
encuentran en la Constitución ni en la Biblia, constituyeron su razón (excusa) para no
presentar los documentos, expone.
¿Qué motivó al FBI a arrestar a Gerardo y a sus cuatro colegas?,
preguntó Landau. "Héctor Pesquera", respondió el Héroe, porque ese personaje
-dice- fue nombrado Agente a cargo del Buró de Miami y de inmediato desvió la atención
de los terroristas y la enfocó en los antiterroristas.
Después de que el jurado entregara una declaración de culpabilidad
en el juicio de los Cinco Cubanos, Pesquera se ufanó en una emisora radial de Miami de
que "había sido él quien cambió el enfoque y en vez de espiar a los espías
presentó acusaciones contra ellos".
Nos dimos un abrazo de despedida, Gerardo levantó triunfalmente un
puño antes de regresar a su celda, y yo caminé hacia el seco viento del desierto, y me
dirigí hasta el aeropuerto de Ontario, California, oportunidad para pensar en la justicia
y la injusticia, subraya el también académico estadounidense.