| Día Mundial del
Olimpismo: a la memoria de Coubertin Alejandro
Martínez Martínez
Cuando
resta poco más de un mes para el comienzo de la cita deportiva de los cinco aros en
Londres, Gran Bretaña, el globo terráqueo estará este día 23 de júbilo por la
celebración del Día Mundial del Olimpismo, instaurado por la creación, en 1894, del
Comité Olímpico Internacional (COI).
Hace exactamente 118 años, el Barón francés Pierre de
Coubertin fue el principal impulsor del renacimiento de los juegos cuatrienales, en la Era
Moderna, cuya premisa fundamental incluía exaltar y combinar las cualidades del cuerpo,
la voluntad y el espíritu de los atletas.
Así se pone de manifiesto en uno de los principios
fundamentales de la Carta Olímpica, en la que reza:
El Movimiento Olímpico tiene por objetivo contribuir
a un mundo mejor y más pacífico, educando a la juventud a través del deporte,
practicando sin discriminación de ninguna clase y dentro del espíritu olímpico, que
exige compresión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio.
A decir verdad, el galo nunca contempló al sector femenino
de la sociedad de entonces, entre los competidores de tan majestuosas celebraciones.
Como recoge el periodista deportivo cubano Víctor Joaquín
Ortega en su libro Las Olimpiadas de Atenas a Moscú, Coubertin estuvo siempre en
contra de los intereses mercantiles y políticos relacionados a los Juegos
Olímpicos, algo que hoy se torna difícil de desligar.
De esa manera, promoviendo la voluntad, la entrega, el
esfuerzo, el valor y la entereza de los deportistas, comienza, dos años después de
creado el COI, la primera edición de la magna fiesta deportiva, que tuvo por sede a la
ciudad griega de Atenas, para rememorar aquellas gestas competitivas efectuadas en la
antigüedad.
Esos eventos resultaban sagrados para los contendientes
griegos, en las que viejas rencillas quedaban interrumpidas mientras duraran los juegos en
señal de respeto hacia la paz deportiva, algo de lo cual no pueden vanagloriarse las
competiciones actuales, puesto que han sido aplazadas en dos ocasiones debido a igual
número de guerras mundiales en el siglo XX.
El seis de abril de 1896, y a pesar de algunos obstáculos
que pusieron en peligro la materialización de Coubertin, el rey Jorge I de Grecia
proclamó abiertos, en el estadio de Atenas, los Primeros Juegos Olímpicos de la Era
Moderna, al cual asistieron alrededor de 285 deportistas de 12 países.
Las naciones representadas fueron Alemania, Australia,
Bulgaria, Chile, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Hungría,
Suecia y Suiza.
Se compitió en nueve disciplinas: campo y pista, lucha
grecorromana, levantamiento de pesas, tiro deportivo, esgrima, tenis, natación,
gimnástica y ciclismo, y en las que el primer campeón olímpico resultó el
estadounidense James Brendan Connolly, en el triple salto.
Hazañas, anécdotas, marcas extraordinarias, vicisitudes,
experiencias positivas y amargas, alegrías, tristezas, satisfacciones, entre otras
emociones y momentos inmemorables, han sucediendo durante las 29 ediciones precedentes, de
las cuales no estará exenta la edición londinense, del 27 de julio al 12 de agosto
próximos. |