| Salvar las playas:
vital para el planeta Lianet Leandro López
Ante
el incremento sostenido del nivel de los mares, propiciado por el cambio climático
acelerado que la contaminación provoca, recuperar las playas y su entorno constituye
prioridad para Cuba.
La actividad humana sobre las costas, sin orden ni
concierto, y la incidencia frecuente de fenómenos meteorológicos adversos -como los
ciclones tropicales y los frentes fríos- influyen en la pérdida de grandes volúmenes de
arena que se deponen en el mar, muchas veces irrecuperables.
Además, motivan los afloramientos rocosos, la erosión de
las dunas, la pérdida de la biodiversidad en los ecosistemas marinos y la ruptura de la
dinámica costera, consecuencias que el intenso trabajo intersectorial se apresta a
revertir en pos de la preservación de la naturaleza para las futuras generaciones.
Según reporta el sitio digital Cubaeduca, en el
archipiélago cubano, más del 80 por ciento de playas están erosionadas, lo cual
repercute también en la economía, pues reduce en esos lugares el potencial turístico,
una de las principales fuentes de ingresos para el archipiélago.
Las playas, junto a los manglares y los arrecifes
coralinos, también dañados por causas naturales o humanas, protegen las costas de los
efectos nocivos del incremento del nivel del mar, previsto en 27 centímetros para 2050, y
85 para fines de este siglo.
En la provincia de Camagüey, por ejemplo, la de mayores
áreas playeras y costeras de Cuba, se labora en 11 balnearios para el cumplimiento del
Decreto Ley 212 del Consejo de Estado.
Esta legislación estipula las regulaciones para la
delimitación, protección y uso sostenible de las costas, bahías, playas, estuarios,
plataforma insular y recursos, naturales o no, asociados a esas demarcaciones.
Rectoradas por el Instituto de Planificación Física, y
asesoradas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), las
acciones fundamentales consisten en la demolición o reubicación de edificaciones
situadas en áreas litorales, muy cercanas al flujo del mar.
Mayra González, funcionaria de la Dirección Provincial
del CITMA en Camagüey, explicó a la AIN cómo se establecen los límites para las zonas
de protección en las playas, inviolables para la edificación de futuras construcciones.
Refirió que, en dependencia del tipo de litoral, la línea
se traza luego de 40 metros después del borde extremo hacia la tierra o inflexión de la
duna arenosa más cercana al agua, o sea, alrededor de 100 o 150 metros como promedio
lejos de las olas.
Sobre las demoliciones, Anelys Marichal, directora de
Planificación Física en Camagüey, señaló que comenzaron por las casas de veraneo de
instituciones y de otros espacios en desuso, pertenecientes al sector estatal que se
encontraban sobre la duna.
El sector particular todavía no ha sido afectado
radicalmente, aunque es el que más violaciones de la regulación presenta, pero la
erradicación de casas localizadas en la zona de protección establecida por el CITMA se
efectuará gradualmente y con el debido respeto e información a la población ante tema
tan sensible como es la vivienda.
También se acometen otras medidas, como la reforestación
del entorno, la eliminación de especies vegetales invasoras y la construcción de
pasarelas para el deambular de bañistas sobre la arena, los cuales ya funcionan en la
zona hotelera de la playa Santa Lucía, concebida desde la observancia a la legislación.
En momentos en que la naturaleza amenaza con rebelarse por
tanta agresividad, y más de 50 mil participantes de todo el mundo buscan negociar en la
Conferencia de Río+20 posibles soluciones para frenar el deterioro ambiental del orbe, la
acción de cada persona sobre su pedacito es vital para salvar lo que nos queda de
planeta. |