| El gran Teófilo dijo
adiós en su último combate por la vida Leonardo
Pupo Pupo
Servicio Especial de la AIN
La noticia corrió como pólvora y enlutó a millones de
cubanos este lunes, cuando el mundo conoció del fallecimiento del legendario Teófilo
Stevenson Lawrence, tricampeón olímpico y mundial de boxeo.
El repentino adiós del caballero dentro y fuera del ring
deja un vacío en quienes, dentro y fuera de Cuba, siguieron cada una de sus peleas, pues
con Teófilo peleaban todos frente a la TV.
Su corazón, ese que siempre estuvo al lado de los suyos y
jamás traicionó a su pueblo, no pudo esquivar el último golpe este 11 de junio y dejó
de latir a los 60 años de edad.
La familia del pugilismo, su natal pueblo del central
Delicias, la provincia de Las Tunas y toda Cuba lo recuerdan este martes como el héroe
que es, ídolo de multitudes y admirado por su elegancia.
A pesar de su respetada pegada y su físico imponente,
Teófilo jamás abusó de rivales inferiores, ni mucho menos fanfarroneó, actitudes que
sí tuvieron algunos de sus rivales, a quienes respondía siempre encima del cuadrilátero
con su fulminante derecha.
Aún están frescas en la memoria las tres coronas
olímpicas de Munich 72, Montreal 76 y Moscú 80, ciudad esta última donde se convirtió
en el segundo hombre en la historia en obtener tres lauros estivales, después del
húngaro Laszlo Papp.
La historia recoge además las medallas de oro en las citas
mundialistas de La Habana 74, Belgrado 78 y Reno 86, cita que supuso su retiro del deporte
activo, con una hoja impecable como atleta y como ser humano.
Uno de sus triunfos más recordados llegó en septiembre de
1972 en Munich durante la final de la cita olímpica ante el estadounidense Duane Bobick,
quien lo había derrotado un año antes en los Panamericanos de Cali 71.
Esa victoria marcó para siempre a Teófilo y lo encumbró
hacia un camino lleno de gloria dentro del ring, donde caían uno a uno sus rivales en
cada evento donde intervenía el espigado boxeador.
Pero más allá de sus éxitos como atleta, Teófilo
Stevenson será siempre recordado por su amor a la Patria, a la cual siempre fue fiel ante
las reiteradas ofertas millonarias de los mercaderes del deporte.
El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, resumió
así su grandeza:
Teófilo Stevenson merece el reconocimiento del
pueblo cubano por su éxito deportivo derivado de su disciplina, de su consagración al
deporte, de su valor, de su moral (...)
"Creemos que él dejó un ejemplo todavía más
valioso que eso y es el instante en que le hablaron de la posibilidad de ganarse un
millón de dólares. Ese joven, hijo de humilde familia y un humilde obrero oriental, dijo
que él no cambiaba su pueblo por todos los dólares del mundo". |