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A
punto del adiós, cursos de verano de ciencia y técnica
María Elena Álvarez Ponce
La Habana, 20 jul (AIN) "¡Valió la pena!" no podrán menos que decir los más
de 150 participantes en los cursos de verano de ciencia y tecnología, que concluyen este
viernes tras una semana de aprendizaje y disfrute de y desde las ciencias.
A la formación vocacional, orientación profesional y fomento de una cultura
científica y maneras más sanas, inteligentes y útiles de emplear el tiempo libre vuelve
a apuntar la feliz idea, probada con éxito un año atrás en el Instituto
Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Vladímir Ilich Lenin.
Entonces, por vez primera, en esa escuela habanera abrió sus puertas un
Campamento de Verano de Ciencia y Tecnología para recibir a varias decenas de talentosos
jóvenes, estudiantes todos de bachillerato con sobresalientes resultados en el
aprendizaje de las Ciencias Naturales y Exactas.
Fue un excelente debut, que hizo posible una segunda vez, ahora en dos
escenarios: la "Lenin", como plaza mayor en la región occidental, y el IPVCE
Luis Urquiza, en Las Tunas, para el oriente del país, explicó a la AIN Lizette
González, presidenta de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ).
Destacó la presencia entre los matriculados de los miembros de las
preselecciones nacionales para Olimpiadas y concursos, y lo bien que han sabido aprovechar
esta experiencia, sueño y obra de muchos, incluidos la Academia de Ciencias de Cuba,
varios ministerios, sociedades científicas y universidades.
Del amplio programa cumplido en estos días mencionó la visita a importantes
centros investigativos, videoconferencias y pláticas con científicos cubanos de renombre
y foros interactivos de ciencia con estudiantes de otros países.
Tiempo hubo, además, para experimentar, curiosear y hasta para el
divertimento científico, con espacios, equipos e instrumentos de observación
astronómica y herramientas digitales, como un planetario, significó la Presidenta de las
BTJ, movimiento juvenil coordinador de esta audaz iniciativa.
Pero, sin dudas, el plato fuerte ha sido ese problema de ciencia, que en
grupos pequeños y con un profesor como tutor, debieron resolver en estos pocos días,
proyecto que les exigió trabajo de laboratorio, investigación, consulta de bibliografía
y el hallazgo de los recursos de interpretación necesarios, explicó.
Desarrollar la práctica de trabajo en colectivo y el dominio de los métodos
de investigación científica, y profundizar en el conocimiento de determinada área del
saber: de eso se trata, y para hallar la solución debían razonar, proyectar ejercicios,
incluso recurrir al procedimiento de ensayo y error, explicó.
Y es que importa -y mucho- alentar el interés, la confianza en sí mismos,
el afán de encontrar respuestas y, en materia de vocación, inclinar la balanza hacia ese
futuro de hombres y mujeres de ciencia y con conciencia más que nunca necesario,
concluyó Lizette González.
En plenas vacaciones estivales, estos cursos contribuyen a mantener inquietas
las neuronas y proponen a los jóvenes otra opción recreativa, eso sí desde el
conocimiento, con la incorporación de saberes y destrezas como fuente inagotable de
alegría y placer. |
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