| Amena iniciativa para
el aprendizaje de las artes Idania
Rodríguez Echevarría
Si
usted tiene interés por ampliar conocimientos o sencillamente quiere ser artista o
acercarse a los intríngulis de alguna de las Bellas Artes, pues en los meses de
vacaciones se ofrecen cursos de verano en todas las manifestaciones, loable iniciativa
para el aprendizaje o profundización del saber en la danza, el ballet, la música, las
artes plásticas, la literatura, el teatro y el cine.
Desde mediados de junio se anunciaba la propuesta del
Ballet Español de Cuba, con el objetivo de ahondar en los diferentes estilos de ese modo
de expresión artística, en los cuales pueden participar niños, adolescentes y personas
de la tercera edad.
Como ya es tradicional, las clases son impartidas por los
primeros bailarines de la compañía y el curso culmina con la puesta en escena de
coreografías interpretadas por los propios alumnos.
Asimismo, los interesados disponen de un espacio en la sede
de los Ballet Lizt Alfonso y Nacional de Cuba, en lo que constituye un privilegio para
quienes desde edades tempranas desean emplear algún tiempo de sus vacaciones en una
recreación sana y a la vez culta.
Los meses de julio y agosto son propicios también para el
aprendizaje de las artes plásticas: muchos comienzan sus primeros pasos con pinceles y
crayolas, otros afianzan su quehacer de la mano de grandes de la vanguardia de esta
manifestación, prestos a brindar sus conocimientos.
Estos cursos de verano, con amplia repercusión también en
la programación de la Oficina del Historiador de la Habana, con Rutas y Andares, han
servido para el descubrimiento de nuevos talentos que posteriormente pasan a las
respectivas escuelas de la enseñanza artística en el país, pues las nociones tomadas, a
veces incluso por pura curiosidad, los conducen a un futuro promisorio.
Aprender nunca está de más, todo lo que queda en nuestro
acervo cultural nos hace más diestros, nos prepara para la vida para ser hombres cultos y
por ende más libres, como avizoró el Héroe Nacional José Martí.
Pero ser después bailarines, literatos, músicos o
cineastas, no es la esencia de esos cursos, sino más bien la vía para proporcionar
herramientas que permitan interpretar el arte y descubrir cuando se está bailando bien o
se presenta un espectáculo de calidad, cuando una pieza ha sido compuesta con lujo de
detalles, o un filme, en cualquiera de sus géneros, es de buena factura estética.
Los cursos de verano no son solo una iniciativa cubana, en
muchos otros países del mundo, de acuerdo a sus características, también hay quienes se
interesan por el alcance de nuevos y mayores conocimientos. La diferencia radica en que en
la Isla son en su gran mayoría absolutamente gratuitos.
Solo resta acercarse a cualquier institución cultural
cubana. Muchas de ellas, desde las Casas de Cultura hasta las grandes agrupaciones
consagradas, hacen un espacio para los cursos de verano, opción que puede dar rienda
suelta a la imaginación y que permitirá apreciar con ojos más conocedores el arte
nacional y universal. |