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Crustáceo propina
golpes similares a balazos
La
Habana, 11 jul (AIN) La fuerza en kilogramos creada por el impacto de un golpe propinado
por la gamba mantis puede superar en más de mil veces a su peso corporal, comparable a la
colisión de un balazo, revela un estudio de la Universidad de California en Riverside.
De acuerdo con la investigación, publicada en el sitio www.solociencia.com, esta
asombrosa característica se debe a la resistencia estructural del apéndice que posee
este langostino, con el cual puede destrozar los robustos materiales con los que se
acorazan sus presas, materiales que han sido estudiados durante décadas por su gran
capacidad de resistir impactos.
Se calcula que durante la vida media de la gamba mantis, conocida también como camarón
mantis, esa estructura aguanta unos 50 mil impactos a alta velocidad. En bastantes
aspectos, eso es como resistir 50 mil balazos, destaca el estudio.
La pesquisa revela que el apéndice-taladro tiene una complejidad estructural enorme.
Consta de tres regiones especializadas que funcionan juntas para conformar una estructura
más firme que muchas cerámicas artificiales especiales.
La primera región, ubicada en la superficie de impacto del apéndice, contiene una alta
concentración mineral, similar a la existente en la materia ósea humana. Esa primera
región es la que encaja el impacto cuando la gamba mantis pega a sus presas o a otros
objetivos.
Más adentro, capas muy organizadas de fibras de quitina, distribuidas en el mineral,
actúan como sistema de amortiguación de impactos, absorbiendo energía de la colisión e
impidiendo así que se propague dañinamente.
Por último, el apéndice-taladro está encapsulado en sus lados por fibras de quitina
orientadas de un modo específico, que también ayudan a mantener la integridad de ese
impresionante taladro o martillo biológico.
Los golpes que asestan estos singulares animales son tan potentes que deben ser mantenidos
en acuarios hechos de vidrio reforzado para evitar que los rompan.
Según los científicos, el motivo de esta investigación no es meramente académico, sino
también con miras a una aplicación práctica evidente: elaborar un material estructurado
igual que el del camarón mantis permitiría fabricar armaduras corporales ultra
resistentes pero poco pesadas, destinadas a policías, soldados y otros profesionales que
necesiten este tipo de protección.
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