Mayelín, campeona de la solidaridad humanaPor Ariel Soler Costafreda
Mayelín Ramírez Alce, puérpera de 21
años, ha ganado notoriedad como mayor donante voluntaria de leche humana en el hospital
Doctor Agostinho Neto, de la provincia de Guantánamo, uno de los siete centros
asistenciales que en Cuba poseen banco para captar y procesar la producción láctica de
las madres.
La historia del centro en Guantánamo se
remonta al 13 de agosto de 2011, cuando se creó con la contribución del Fondo Mundial
para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el Fondo de Naciones Unidas para
la Infancia (UNICEF).
"Sin embargo, los anales del servicio
en Cuba se remontan a 2007, entonces funcionó la primera de esas instalaciones en el
Hospital Materno Infantil 10 de Octubre, de La Habana", indicó a la AIN Valter
Martínez Corredera, neonatólogo y coordinador del programa nacional de lactancia materna
y bancos de leche humana.
Acotó que fue 2011 el momento de
expansión, con otros seis en provincias, comenzando por Pinar del Río, Las Tunas,
Guantánamo y Santiago de Cuba, (en pleno funcionamiento), mientras se espera por la
puesta en marcha de los establecidos en Granma y Holguín.
En el hospital Agostinho Neto, de
Guantánamo, vamos para seis meses de trabajo en el banco y las estadísticas registran en
ese lapso 43 litros de leche aportadas por 483 madres, comenta la doctora Yadira
Blanco Laborí, neonatóloga responsable del servicio en la urbe extremo oriental cubana,
y añade:
Mayelín, incuestionablemente,
sobresale por los altos volúmenes del fluido (120 mililitros diarios), pero sobre todo
por su gran sentido de la solidaridad humana con las puérperas incapacitadas de proveer
el imprescindible alimento y con neonatos para quienes resulta insustituible este tipo de
nutriente.
El recorrido por la instalación del
principal centro de salud guantanamero muestra el confortable local con áreas de
elaboración, distribución, laboratorio de procesamiento y la lustrosa sala del ordeño,
donde Mayelín estimula manualmente sus voluminosas mamas.
Son las 10 de la mañana, completa 120
mililitros y aun queda para su pequeñita Lisbet, quien desde el primero de diciembre de
2011 permanece ingresada en cuidados intensivos neonatológicos afectada por inmadurez
pulmonar, depresión neonatal y daño neurológico secundario.
De acuerdo con los criterios médicos, la
niña avanza progresivamente, exhibe notoria ganancia de peso, y se rehabilita en la sala
especializada, en tanto es alimentada por sonda con la leche extraída de la propia madre
tras contribuir solícita a la nutrición de otros críos.
Todas las paridas, con abundante
leche, debemos contribuir a la alimentación de los recién nacidos carentes de este
nutriente... soy muy feliz cuando me ordeño, porque aporto a la salud y desarrollo de
otros bebés que, como la mía, reciben cuidados intensivos, expresó la solidaria
mamá.
Por su parte la doctora Blanco Laborí
explica que las madres donantes deben cumplir requisitos, el primero de los cuales es la
voluntariedad y al cual se añaden ausencia de hábitos tóxicos, estar saludables y
nutridas.
La leche captada -agrega- es sometida
a pruebas físico-químicas que garantizan su calidad, como parte del proceso de
pasterización y determinación de características (acidez, grasas, crema, líquido) y
análisis microbiológicos tras los cuales puede almacenarse hasta seis meses.
Se pasteriza -agregó- por 30 minutos
a 62 grados en el conocido baño de María para mantener sus propiedades
nutricionales e inmunológicas, y eliminar gérmenes que incluyen al virus de la
inmunodeficiencia humana.
Cada madre puede aportar entre 30 y 120
mililitros del fluido, como logra Mayelín, y éste puede conservarse por 15 días a 18
grados bajo cero, luego procesarse y administrarse a los receptores: bebés prematuros de
muy bajo peso y niños operados por malformaciones gastrointestinales.
También los ingresados en la sala de
cuidados intensivos neonatológicos por cualquier patología; los imposibilitados de
succionar por su peso o estado de gravedad; y aquellos cuyas madres, por enfermedad o
medicación, están imposibilitadas de amantarlos.
Hoy el hospital y su banco de leche
celebran el liderazgo de Mayelín, la productiva madre solidaria, pero agradecen los
aportes de todas las voluntarias, entre ellas: Dayana Harrison Campo y Yaritza Piñón
Martínez, cuyos bebés, como la instalación, comparten casi seis meses de existencia. |