| Cuba, reacción en
cadena de zonas costeras Por
Lino Luben Pérez
La forma de la mayor Isla del archipiélago
cubano, larga y estrecha, con ríos de corto trayecto, provoca que su zona costera sea el
receptor final de una parte considerable de las descargas de contaminantes procedentes de
fuentes terrestres.
Una característica de ese tipo explica por
si sola que por lo general las sustancias contagiosas son de origen
orgánico-biodegradables, debido a ser el componente principal de los residuales líquidos
urbano-industriales.
Aunque existe otra variedad de materiales
impuros, incluidos compuestos químicos potencialmente tóxicos, lo cierto es que no
conforman el grueso de las descargas.
Un inventario nacional sobre medios que
corrompen indicó que el 40 por ciento de ellos no contaban con sistemas de tratamiento
para los residuos líquidos, sin contar la ausencia de alcantarillado en pequeños
asentamientos humanos costeros.
El hecho es que en las zonas abiertas,
aunque reciben la nociva andanada desde tierra, incluidas las aguas negras, los
vertimientos van directo al mar y este se encarga de su dilución y transporte.
Por esa razón, los niveles de infección
no son elevados, salvo en la zona estuarina cercana a la desembocadura de los ríos, donde
las continuas avalanchas crean un área, como especie de pluma principalmente, que poseen
un grado elevado de contaminación orgánica sobre todo de origen fecal.
Sin embargo, en las bahías las cargas que
asimilan de manera sistemática generan acumulación de desperdicios, debido a un
intercambio de marea muy pobre en comparación con el volumen que reciben directamente o
mediante los ríos que desembocan en ellas.
También influyen sus propias
características geográficas por el hecho de que en su mayoría son bahías cerradas, con
un canal estrecho de comunicación.
En algunas de ellas, pueden ser altos los
índices de contaminación por compuestos químicos orgánicos e inorgánicos, con un
carácter tóxico.
Tales intervalos de concentraciones están
en las bahías de La Habana, Nuevitas y Cienfuegos, consideradas las más contaminadas por
metales.
Otro tanto ocurre con la de La Habana,
Cienfuegos y Mariel, pero en este caso por hidrocarburo de origen antropico o causado por
la actividad humana.
Un caso particular es la de Levisa, en la
provincia de Holguín, con una marcada contaminación que generan elementos metálicos
asociados a la explotación minera a cielo abierto.
Otras afectaciones en la zona marino
costera están relacionadas con la biodiversidad, entre ellas el ordenamiento urbano, que
contribuye a determinar la organización del espacio y la asignación de usos de suelo, el
adecuado manejo y protección de los recursos naturales. |