La Habana, 6 feb (AIN)
Como hombre de primera línea, los cubanos recuerdan hoy al Comandante Camilo Cienfuegos,
en el aniversario 80 del natalicio de este héroe, cuya vida alcanzó dimensión de
leyenda.
Nacido el seis de febrero de 1932 en la barriada habanera de Lawton,
en el seno de una familia pobre, desde temprana edad comienza a involucrarse en la escena
política, participando en protestas populares, como las acontecidas contra el asesinato
del líder azucarero Jesús Menéndez.
Integrado a la lucha estudiantil contra la dictadura de Fulgencio
Batista, fue herido por arma de fuego durante una manifestación y luego fichado por el
cuerpo represivo del tirano, razón por la cual viaja a Estados Unidos y luego se traslada
a México, donde se une a los futuros expedicionarios del yate Granma.
Guerrillero inigualable, su agresividad en el combate, valor a toda
prueba, talento, inteligencia y disciplina revolucionaria lo convirtieron en poco tiempo
en una de las figuras más relevantes de la última contienda insurreccional cubana.
Camilo protagonizó, junto al Guerrillero Heroico Ernesto Che
Guevara, uno de los más brillantes acontecimientos de la historia militar revolucionaria
de nuestro país: la Invasión.
"No hay palabras con qué expresar la alegría, el orgullo y la
admiración que he sentido por ustedes. Con lo que han hecho ya bastaría para ganarse un
lugar en la historia de Cuba y de las grandes proezas militares", les escribió el
Comandante en Jefe Fidel Castro, en octubre de 1958.
El 28 de octubre de 1959, cuando se dirigía de regreso a La Habana
tras neutralizar una conspiración contrarrevolucionaria en la provincia de Camagüey, la
avioneta en que viajaba se extravió y desapareció sin dejar rastros.
Camilo dejó una huella tan profunda y perdurable, como la que
grabó al encarnar a uno de los más grandes combatientes de la última etapa de la lucha
por la definitiva independencia de la patria, subraya el periódico Granma.