|
|
Vigencia
de la II Declaración de La Habana
Ángel Rodríguez Álvarez
Servicio Especial de la AIN
En la tarde del cuatro de febrero de 1962 se congregaron más de un millón
de personas en la Plaza de la Revolución, en la mayor concurrencia pública que se
recuerde hasta ese momento, para escuchar al Comandante en Jefe Fidel Castro, y
aprobar la II Declaración de la Habana.
Era la respuesta revolucionaria del pueblo ante la maniobra agresiva del
imperialismo y sus aliados, que el día 31 de enero, había excluido a Cuba de la
Organización de Estados Americanos (OEA) en la Octava Reunión de Cancilleres en
Punta del Este, Uruguay.
Con el pretexto de ese acuerdo, el tres de febrero, el presidente de Estados
Unidos, John F. Kennedy, decretó el bloqueo total del comercio contra la Isla,
recrudecido luego en la década del 90 por la Enmienda Torricelli y la Ley Helms- Burton,
y el cual llega hasta nuestros días.
La Declaración trascendió al denunciar no solo la maniobra agresiva contra
el país víctima y el grado de dependencia de otros países latinoamericanos, sino la
esencia de la dominación estadounidense y la explotación y miseria de millones de hijos
del continente.
Como apunta la II Declaración: " En Punta del Este se libró una gran
batalla ideológica entre la Revolución Cubana y el imperialismo yanqui ". Cuba
representó a los pueblos y Estados Unidos a los monopolios; Cuba a las masas explotadas y
Estados Unidos a los intereses explotadores; Cuba por la soberanía y Estados Unidos por
la intervención; Cuba por la nacionalización de las empresas extranjeras y Estados
Unidos por las inversiones y por la ignorancia.
En síntesis, Estados Unidos estuvo por la agresión y
la guerra, Cuba por el socialismo, la lucha y la independencia plena."
La Declaración exponía, con claridad meridiana, que las burguesías
nacionales eran incapaces de encabezar la lucha contra la dominación extranjera, pues
aunque sus intereses son contradictorios, están paralizadas por el miedo a la revolución
social y asustadas por el clamor de las masas explotadas.
La II Declaración de la Habana se adelantaba al futuro, ofrecía la gran
lección que los cubanos estaban dando y diciéndoles que la Revolución era posible.
Medio siglo después la marcha de los acontecimientos lo confirma. |
|
|