Ni frío, ni calor:
electricidad
Yobán Pelayo, Estudiante
de periodismo
Mientras el consumismo
capitalista busca sin descanso dónde explotar combustibles fósiles, en Cuba toman
relevancia otras maneras de obtener energía.
En ese sentido, el
Instituto de Estudios Marinos GeoCuba, en colaboración con otros organismos nacionales,
desarrolla un proyecto encaminado a la extracción de energía eléctrica a partir de la
diferencia de temperatura presente en las aguas del Mar Caribe durante casi todo el año.
El investigador de esa
entidad Alejandro Morales explicó que el gradiente termooceánico de las aguas que rodean
a nuestro país es de aproximadamente 20 grados Celsius pues la superficie, calentada por
el sol, mantiene una temperatura entre 25 y 30 grados y en las profundidades de hasta
cuatro y cinco grados.
La energía maremotérmica,
como también se denomina, tiene un carácter renovable y utiliza la variación de
temperatura para mover una máquina térmica y producir trabajo útil, generalmente en
forma de electricidad.
"La geografía
alargada de Cuba favorece la ubicación de varias plantas de extracción, por ejemplo, la
bahía de Matanzas presenta condiciones oceanográficas muy propicias porque las
profundidades oscilan entre 300 - 500 metros, y variaciones de temperaturas de unos 12
°C", afirmó Morales.
El primer intento por
obtener energía del mar en Cuba fue llevado a cabo por George Claude en 1930, quien
expresó en una conferencia ofrecida en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y
Naturales: "El mar es capaz no solo de darnos el calor y el frío, sino también el
propio fluido motor bajo la forma de vapor de agua".
Morales explicó:
"esta idea tiene dos perspectivas: medioambiental y económica.
Analizando esta última,
representaría una inversión a largo plazo como alternativa a los combustibles fósiles.
Producir mil 400 Megawatt (MW), solo en principio, demuestra cuan viable y ahorrativa
resulta".
En el Informe de Balance
del Grupo Nacional de Energía del Mar, en el año 2010, se concluyó que es posible
explotar en nuestras costas hasta esa cifra, potencial estimado de forma muy conservadora.
De acuerdo con ese mismo
boletín, en el sitio Web renovable.cu, en su número de julio de ese año, se confirmó,
además, la ubicación de una planta demostrativa de Conversión de la Energía Termal del
Océano (OTEC), en la bahía de Matanzas.
Más allá de la costosa
tecnología necesaria, resulta de gran interés llevar el proyecto adelante pues en un
futuro, no muy lejano, el petróleo comenzará a escasear y a subir los precios en el
mercado y como dijera Claude en 1930: "Las dificultades materiales pueden vencerse
siempre, a fuerza de imaginación y de constancia, con los recursos tan grandes que hoy
ponen a nuestra disposición la naturaleza y la ciencia". |