| Hacia el ideal del
manejo costero cubano Lino
Luben Pérez
El Decreto Ley del año 2000 sobre Gestión
Integrada de la Zona Costera estableció que su límite exterior hacia el mar se extiende
hasta el borde de la plataforma insular del territorio cubano, regularmente a
profundidades entre 100 y 200 metros.
En dirección a la tierra, su espacio
quedó fijado según el tipo de costa, de acuerdo con el propio documento que ordenó las
bases de su manejo general.
Los expertos que elaboraron las reglas del
juego coincidieron en que la faja en cuestión podía dividirse en dos tipos: la A, donde
la plataforma insular es relativamente estrecha y las aguas oceánicas llegan hasta la
misma orilla.
La B, se encuentra en áreas con amplia
plataforma y está en contacto con mares poco profundos, poseedores de grandes humedales y
en las que habitan la mayor biodiversidad marina.
En el primer caso se hallan los mayores
puertos y bahías del país, con sus respectivas instalaciones y considerables núcleos
poblacionales, como los existentes en las provincias de La Habana, Matanzas, Santiago de
Cuba y otras.
También en tales zonas se asientan
industrias que afectan el medio y hasta extensas playas de arena que, a su vez, tienen en
su entorno complejos turísticos de mayor o menor envergadura, siendo el mayor de ellos el
de Varadero.
El hecho es que descansan en un sistema
arrecifal o arenoso, o la combinación de ambos, y presentan varios tipos de costas, entre
ellos la de terraza, acantilada, de playa, desembocadura de ríos e indefinidas. Por lo
general, su biodiversidad es pobre.
Contienen en su escenario algunos peces,
crustáceos y moluscos, por lo que reciben muy poca presión extractiva, salvo en las
bahías, en las cuales evidencian un desarrollo por la presencia de manglares, vertimiento
de ríos e instalaciones pesqueras de envergadura.
Sus principales capturas en peces son la
corvina, sardina, mangle, mojarra y machuelo, mientras en moluscos el ostión de mangle y
crustáceos, esencialmente cangrejos.
Los principales recursos no vivos son sus
playas, muchas de las cuales están en explotación por el turismo, la extracción y
procesamiento de hidrocarburos, zonas portuarias con sus ciudades, fábricas próximas al
litoral y asentamientos costeros.
La B, entretanto, está formada mayormente
por costas de mangle o playas y tiene el privilegio de contar con grandes humedales de la
nación, entre ellos el de la Ciénaga de Zapata.
Al final de sus plataformas poco profundas
aparecen los cordones de cayos que forman archipiélagos de gran extensión, como los de
Sabana-Camagüey por el norte y Jardines de la Reina por el sur, aunque tienen mares
internos que son llamados macro-lagunas.
Otro de sus elementos trascendentes son los
bosques de mangle, que conforman la gran zona de cría de multitud de especies de peces y
que, además, poseen moluscos, en especial el ostión, esponjas, crustáceos y otros. Su
follaje sirve igualmente de protección y desarrollo para varias especies de aves. |