| Dejó muy alto el
listón Trovarroco en Casa de las Américas Demasiado alto puso el listón de la excelencia y
los emblemas de la música cubana, anoche, el Trío Trovarroco con su concierto en esta
edición 53 del Premio Literario Casa de las Américas 2012.
Si una joya oratoria resultó el discurso
inaugural del escritor uruguayo Eduardo Galeano y sus lecturas en la Sala Che Guevara,
similar valía tuvo la noche con esta agrupación de virtuosos músicos villaclareños.
Fórmula ideal la de
Trovarroco, una perfecta simbiosis entre lo mejor del barroco y el
renacimiento de los siglos XV y XVI y elementos de las esencias de la vieja y nueva trovas
cubanas, en un toma y daca de épocas que borra fronteras entre géneros y estilos en
síntesis de altísima jerarquía.
Embrujo sintieron los presentes desde el
comienzo con un Divertimento del barroco irlandés, seguido por sorprendentes
y multifacéticas versiones de clásicos criollos como el Chan Chan de Compay
Segundo, Rompiendo la rutina, de Niceto Díaz, el danzón
Almendra, de Abelardo Valdés o un Danzonete tan poco usual en este tipo de
presentaciones
De asombro, en mayor asombro transitó el
auditorio con valses latinoamericanos o el conocido joropo venezolano Alma
llanera, de Pedro Elías Gutiérrez para desembocar en una trilogía de sones de
excelencia de Miguel Matamoros.
Reverberar parecía el aire en torno a las
cuerdas durante los rasgueos o punteos de Maikel Elizalde en la guitarra, Rachid en el
tres o César Bacaró con la engañosa mesura de su bajo.
Pero donde de veras se rozó el delirio
auditivo fue con las composiciones de Rachid López, director de Trovarroco,
como con su nana Tu llegada, la pieza Barroco en son menor y Homenaje a trovadores y
soneros, con la cual cerraron el concierto.
La consagración absoluta y el delirio del
público llegó con Homenaje a trovadores y soneros, compuesta por Rachid en
1999 durante una estancia en esa meca trovadoresca que es Santiago de Cuba.
En una primera parte, sutiles citas de la
trova tradicional cubana aluden desde una Perla marina de Sindo Garay, hasta
un Unicornio azul, de Silvio Rodríguez.
La segunda parte es todo un regalo sonoro,
a modo de provocación dialogante, de convocatoria humorística a los trovadores idos para
entregar su legado más vivo que nunca, y a los presentes.
onrisas y francas carcajadas provocaron
estos geniales músicos con sus ocurrencias y pícaras citas que mezclan piezas inscriptas
en la memoria colectiva de los cubanos con pasajes inusitados de, por ejemplo, La
pantera Rosa, de Manzini o cualquier otra inimaginable acotación musical del hombre
contemporáneo en el más sorprendente formato.
El bordoneo de Rachid en el tres, en
provocativo contrapunto con la guitarra de Maikel, ponía en vilo a la audiencia, que
liberaba tensiones con una carcajada, cuando uno de los intérpretes sobrepasaba el puente
de sus cuerdas buscando posiciones extremas inexistentes en su ansia de sostener un
sobreagudo.
Trovarroco, otra vez, mostró
sus credenciales de agrupación cubana contemporánea fuera de serie, en una edición del
Premio Casa que tiene todas las papeletas marcadas para señalar un hito insuperable en la
ya histórica huella dejada por una institución fundada por la Heroína de la Revolución
Haydée Santamaría. |