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General Calixto García, ejemplo de patriotismo inclaudicable
Leonardo Pupo Pupo
Servicio Especial de la AIN
El tránsito por una de las céntricas calles de Holguín de la banda de
música del Ejército Español anunciaba, por coincidencia, el nacimiento de quien se
convertiría años más tarde en insigne patriota de las luchas por la independencia de
Cuba en el siglo XIX.
Aquel cuatro de agosto de 1839 la madre Lucía Íñiguez traía al mundo a
Calixto García, nacido en la casa marcada hoy con el número 147, en la esquina de las
calles Frexes y Miró.
Su periplo por la vida lo llevó hasta Bayamo, donde fue empleado en una
tienda de ropas, y luego a Trinidad, en el centro del país, desde donde regresó hasta el
oriente.
Quiso el destino que el estallido insurreccional lo sorprendiera en Jiguaní,
terruño en el cual comenzó a escribir su propia historia.
Junto a Donato Mármol y otros revolucionarios independentistas, partió a la
manigua y en poco tiempo era oficial de rango con hombres bajo su mando.
Brilló en los escenarios de combate, en los cuales se distinguió como Jefe
de Brigada de Holguín y al frente del Departamento de Oriente.
El cinco de octubre de 1874, encontrándose cercado por el ejército español
en San Antonio de Bagá y ante la imposibilidad de victoria o escapatoria alguna, se
disparó bajo la barbilla, pero la bala abandonó su anatomía por la frente impidiendo su
deceso.
Su vida continuó, y las jornadas de lucha prosiguieron luego en la Guerra
Chiquita y en la del 95, siempre como protagonista y respetado hasta por el enemigo.
Junto con Martí, Maceo y otros patriotas, Calixto García se opuso con toda
su energía al Pacto del Zanjón hasta reiniciar la lucha, a la cual se sumó nuevamente.
La participación de sus tropas en Santiago de Cuba fue decisiva para el
desenlace de la guerra hispano-cubano-norteamericana.
Luego de la rendición de Santiago, mantuvo la firmeza ante la arrogancia de
los jefes militares yanquis, quienes no permitieron la entrada del Ejército Libertador a
la rendida capital de Oriente.
Calixto García Íñiguez, el valeroso General de las tres guerras patrias,
murió el 11 de diciembre de 1898 en Washington, mientras sostenía conversaciones con el
Gobierno norteamericano para procurar el reconocimiento de la Asamblea de Representantes
de la Revolución Cubana como órgano para establecer las bases del licenciamiento del
Ejército Libertador.
En el centenario de la muerte del insigne patriota, el General del Ejército
Raúl Castro Ruz, actual presidente de los consejos de Estado y de Ministros, expresó:
"Calixto García fue un ferviente convencido del valor y la trascendencia del ideal
que defendía y de dos de sus más valiosas cualidades: el patriotismo inclaudicable y la
voluntad a toda prueba". |
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