| Sabana a las puertas
de la vida citadina Luz María Martínez
Zelada
La
naturaleza favoreció a Santa Clara, ciudad del centro de Cuba, con la proximidad de una
zona donde abundan las flores y más de un centenar de especies de la fauna, espacio que
sirve de pulmón a la contaminada vida urbana.
Con más de siete mil 200 hectáreas, al Sureste de la
urbe, existe un sitio declarado Reserva Florística Manejada, por los valores que atesora
y la necesidad de intervenciones activas de manejo para su protección y mantenimiento.
Sabanas de Santa Clara, así se conoce ese lugar de
abundante riqueza vegetal que se afianza en alto endemismo con predominio de formaciones
vegetales propias de la zona, como matorrales espinosos sobre suelo de serpentina.
Cactus, en peligro de extinción y una palma, la cocotrinax
clarensis que aparece en el escudo de la ciudad, forman parte de las 481 especies de la
flora que viven en ese espacio, de las cuales 144 son endémicas.
Plantaciones forestales favorecen la vida, fundamentalmente
de una pluralidad de tipos de aves, entre las que figuran arrieros, zunzunes y tocororos
que encuentran allí su hábitat, a pocos kilómetros del ruido y el movimiento cotidiano
de la localidad.
La biodiversidad se desarrolla en este oasis verde sobre un
relieve llano ondulado, con suelos poco profundos sobre piedra serpentinita.
Sabana de Santa Clara resulta un oasis de flora y fauna en
las inmediaciones de la urbe para suerte de los pobladores de la localidad, a quienes
corresponde su cuidado y protección. |