|
|
Urgencia en rescatar las exportaciones
Marcos Álvarez Arguija, Lic. en Economía
Servicio Especial de la AIN
En las últimas décadas la economía cubana ha venido sufriendo la crisis en
la liquidez en divisas, que se manifiesta en el déficit en su balanza de pagos; tanto la
cuenta corriente como de capital han arrastrado ese saldo negativo.
Las causas inmediatas se asocian sobre todo a la caída de las exportaciones
y al incremento en los precios de las cuantiosas importaciones, además de la deficiente
recuperación de las inversiones.
Contradictoriamente, las producciones tradicionales de bienes exportables se
han visto disminuidas por diversas causas, lo cual ha provocando la pérdida de mercados,
otrora garantía segura de ingresos.
Al detrimento del mercado azucarero, donde éramos líderes, se agregan las
disminuciones en rubros como los cítricos, café, tabaco y hasta el níquel en algún
momento no aprovechó debidamente la favorable coyuntura de precios en el mercado
internacional, por encima de lo previsto.
No obstante, en el 2010 las exportaciones crecieron en 41,5 por ciento, y los
ingresos pudieron ser mayores, de no ocurrir incumplimientos en el níquel y el azúcar,
por lo cual se dejaron de obtener 120 millones de dólares por el primero y 65 millones
por el segundo, según expresó el vicepresidente del Consejo de Ministros Marino Murillo
en las sesiones de la Asamblea Nacional, en diciembre pasado.
Exportaciones no tradicionales y la industria médico-farmacéutica no fueron
suficientes para compensar esas disminuciones, aunque la exportación de servicios las ha
suplido y ello ha contribuido de alguna manera a la falta de la política diferenciada
para recuperarlas.
Apostar por los servicios, no solo del turismo, es protegerse de los vaivenes
de precios en los mercados de bienes, muchos de los cuales funcionan como acomodadores
financieros de los inversores, y provocan la incertidumbre e inestabilidad en su comercio
mundial.
Por otra parte, Cuba ha formado a lo largo de los años de Revolución el
potencial científico y técnico que tiene su más alta expresión en el capital humano
debidamente calificado, lo cual es fortaleza que se convierte en oportunidad.
Aprovechar esa riqueza creada y convertirla en fuente de ingresos para el
país, deberá atenderse con una política más abierta, que abra también la perspectiva
para ese capital explotado parcialmente, como indican los Lineamientos aprobados por el VI
Congreso del Partido Comunista de Cuba, sobre la Política Económica y Social de la
Revolución.
Sin embargo, los sólidos mercados de bienes estratégicos como el níquel y
el propio petróleo, pueden asegurar importantes ingresos, los cuales unidos a los
productos frescos del mar, el tabaco y el café, entre otros, deben consolidar la cartera
exportadora indispensable, sin obviar el azúcar.
Recuperar las exportaciones tradicionales, buscar nuevas
posibilidades de otros renglones no tradicionales y consolidar los productos de la
industria médico-farmacéutica, deberá convertirse en prioridad de la política
económica.
Los Lineamientos patentizan esta dirección principal, pero se requiere la
instrumentación de mecanismos que la estimulen.
Delinear el modelo exportador eficiente, en el entendido que sea competitivo,
exige no solo la inversión necesaria, sino el cambio de actitud de productores y
comercializadores, los cuales hasta el presente han funcionado con inercia y no han tenido
la motivación económica para proyectarse en ese sentido. |
|
|