Lino Luben Pérez
ECOAGENDA, Sección de la AIN
Cuando el 22 de noviembre de 1981 fundaron el Jardín Botánico
Cupaynicú, en la provincia de Granma, comenzó a ser aplicada la iniciativa inédita en
esa región oriental, con el objetivo de prestar servicios científico-investigativos.
A ello su sumó la opción cultural y recreativa para elevar el
conocimiento integral del pueblo sobre la conservación y protección del medio ambiente.
La instalación se comunica con la ciudad de Bayamo, la capital
granmense, por la carretera Bayamo-Guisa.
Su área es de 105 hectáreas de extensión y está localizada en el
Cuartón Los Mameyes, del municipio de Guisa, en la precordillera cársica de la Sierra
Maestra.
Entre sus principales atractivos figura la vía fluvial arroyo
Cupaynicú, afluente del río Bayamo, recurso hídrico de importancia para el
mantenimiento de las colecciones.
Lo atraviesa de un extremo a otro y debe su nombre a que
antiguamente, en sus márgenes, crecían cupeyales, árbol conocido en aquel entonces con
el nombre de Cupay.
Actualmente solo se conservan algunos ejemplares y hoy es llamado
Cupey, y un ejemplar de esta especie adorna la entrada del centro.
De acuerdo con historiadores, el nombre de Cupaynicú surgió por
llamarse así el arroyo, intermitente en la época seca, y caudaloso y alegre en las de
lluvia.
Casi sus tres cuartas partes se encuentran cubiertas por tipos de
bosques muy bien conservados, con vegetación autóctona, presencia de endemismo cubano y
árboles emergentes hasta de 30 metros de altura. Ha sido declarado Área Protegida
Reserva Florística Manejada Monte Cupaynicú.
Ocupan la extensión más accidentada, con ejemplares autóctonos, y
algunos representantes de la vegetación propia del bosque siempre verde que, aunque
habitan a mayor altura, aprovechan las bonanzas del microclima existente.
También conviven otras especies que clasifican en varios niveles de
la Lista Roja de la Flora Vascular Cubana, por su rareza o por conformar poblaciones con
escaso número de ejemplares, características que les han permitido ostentar la
categoría de Reserva Florística Manejada.
Otro signo distintivo resulta el antiguo bosque de galería, denso y
alto, que se extiende en ambas márgenes del río, poseedor de gran diversidad de especies
con mayores requerimientos de humedad o coincidente en el bosque semideciduo.
Muy cerca de la entrada del Jardín existe el área llamada
"bosque de los gigantes", que se calculan de edad aproximada entre los 200 y 300
años.
Entre las especies de mayor interés están el aceitillo, el
manajú, el granadillo, el moruro rojo, la majagua de Cuba, el ocuje, la ceiba, el cedro y
el caimito.
La labor científica comenzó a desarrollarse junto con la siembra y
cuidado de las primeras plantas, muchas de ellas desde la etapa de semillas, a la vez que
se preparaba y entrenaba al grupo de guías para que se familiarizara en el conocimiento
de la flora y la conservación del entono.
Así surgió la idea de recorridos por las áreas para propiciar el
interés de estudiantes, técnicos y profesores de la botánica y otras ciencias afines.
(Por Lino Luben Pérez, AIN)