Lino
Lubén Pérez
Servicio Especial de la AIN
Los cubanos estamos entre los que más azúcar consumimos en el
mundo, también en el grupo de los que menos cantidad producimos y, para colmo, la
compramos desde hace varias décadas a precios irrisorios en el mercado interno nacional,
gracias a la voluntad del Estado de garantizar el suministro de los alimentos básicos a
la población.
De conjunto, llevamos a la boca más de 600 mil toneladas métricas
al año, a razón de 50 kilogramos per cápita, según un experto en el tema como Osiris
Quintero López, jefe del Centro de Dirección del Grupo Empresarial de la Agroindustria
Azucarera (AZCUBA).
Incluso, hay quien estima que tal derroche alimentario puede influir
en la elevada tasa de 14,8 por ciento de prevalencia de diabetes mellitus dos, existente
en adultos, de acuerdo con estudios en América Latina de la Organización Panamericana de
la Salud.
Hasta hubo que recurrir a importaciones para tratar de aminorar el
excesivo gusto por el dulce en todas sus manifestaciones, a pesar de la crisis
generalizada que se abate sobre el orbe.
Decidido a modificar semejante panorama, AZCUBA, de reciente
creación en sustitución del Ministerio del Azúcar (MINAZ), se enfrenta este año a su
primera zafra, bajo la concepción de generar moneda libremente convertible con sus
exportaciones, para financiar los gastos propios.
La nueva entidad aglutina a 13 empresas azucareras y 61 centrales
que podrían entrar en acción, en tanto hay activos 56, de los que 46 molerán en la
campaña que empieza en diciembre próximo.
Lo cierto es que desde 2009 se aprecia un proceso de recuperación
del sector, cuando los azucareros sobrepasaron en un siete por ciento el plan de
producción, aunque es considerado un índice bajo por su sostenida caída.
En la actualidad la situación es alentadora, pues los preparativos
marchan bien, a juicio de Quintero López, quien confirmó el sobrecumplimiento del
programa de limpia manual y mecanizada, y una mayor aplicación de herbicidas y
bioestimulantes.
Además, hubo un ligero incremento del riego, el clima se comportó
de manera favorable, y planificaron una sola utilización del FITOMAS, un bionutriente
derivado de la industria azucarera, al cual la caña respondió con más de un pase.
Tampoco habrá movilizados ni para la preparación ni para los
cortes y los cuantiosos recursos que lleva la zafra los adquirieron con dos años de
anticipación en mercados lejanos, por las nefastas consecuencias del bloqueo de EE.UU.
contra la Isla.
Quintero López anunció el cumplimiento del plan de refino y lo
calificó de notable si se tiene en cuenta las insuficiencias constantes para garantizar
el producto destinado al consumo local.
A su vez, las reparaciones industriales marchan de acuerdo con lo
previsto, al igual que la mecanización, el parque automotor y el ferroviario, que pasó
al Ministerio de Transporte al ser extinguido el MINAZ.
El Ejercicio Demostrativo de Zafra en las regiones occidental,
central y oriental cobró auge en noviembre para que cada central muela con el tándem
lleno un mes antes de empezar la zafra, genere electricidad y pruebe la mayoría de sus
equipos.
Las evidencias indican que los azucareros están más organizados,
disciplinados y estimulados salarialmente para sentar las bases del despegue definitivo de
lo que antaño era considerado el principal producto exportable del país. (Por Lino Luben
Pérez, AIN)