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El mercado en la actualización del modelo económico
Marcos Álvarez Arguija, Lic. en Economía
Servicio Especial de la AIN
El mercado ha sido santificado por quienes consideran que es el instrumento
capaz de regular el funcionamiento de la economía sin intromisiones innecesarias del
Estado, o en el mejor de los casos, con discreta participación de este.
Esa política, a pesar de su probado y evidente fracaso, no deja de tener
atractivo especial para quienes han visto incrementarse su capital y riqueza al costo de
la mayor desigualdad en la distribución del ingreso.
Las clases económicamente dominantes han defendido no sólo con ideas y
fervor esa línea de pensamiento y sus herramientas desreguladoras, sino que han impuesto
su ideología a golpe de fuerza y violencia.
Cuando se desideologiza el concepto, es aceptable y conveniente el papel del
mercado para estimular el desarrollo de las fuerzas encargadas de mover incesantemente las
palancas del crecimiento y desarrollo económico.
Lo esencial radica en el carácter y manera de distribuir la riqueza
creada, en la forma de apropiación del resultado de la producción social; de
cómo la sociedad puede establecer las reglas para que lo creado sea en beneficio de
todos.
No se trata de retórica política cuando se exponen los conceptos básicos
de estos presupuestos; en la práctica económica debe establecerse el papel del mercado y
su alcance en el modelo de gestión de la economía.
Con excesivas restricciones al mercado se limita la aplicación de las leyes
que lo rigen y en consecuencia el desarrollo de las fuerzas productivas se ve frenado en
detrimento del resultado de la producción social.
Al mercado el papel que le corresponde en la economía planificada abarca
desde el nivel de territorio hasta las estructuras ramales, sin excesos de centralismo,
pero conciliando los intereses de toda la sociedad.
Como estímulo a la producción y su eficiencia, darle al mercado la
posibilidad de desplegar su fuerza, dirigiéndolo con herramientas económicas, sin los
métodos administrativos que burocraticen su acción y efectos.
Durante los años de la construcción socialista en Cuba han rivalizado las
posiciones referentes al papel que debe asignársele al mercado en las condiciones de su
economía; en alguna etapa más que en otra, el enfoque ha sido contradictorio.
Ante la actualización del modelo económico formulado en los Lineamientos de
la Política Económica y Social de la Revolución aprobados en el VI Congreso del Partido
Comunista de Cuba, se impone la revisión de lo aplicado hasta el presente en busca de la
decisión adecuada. |
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