| Para estar más cerca
de Fidel Dayan García La O
La Habana, 3 sep (AIN) Nos levantamos muy temprano para estar más cerca de Fidel,
expresó emocionada Pola Salas, estudiante de la Escuela Latinoamericana de Medicina, al
concluir el encuentro que sostuvo hoy el líder de la Revolución Cubana con los jóvenes
en la histórica Universidad de La Habana.
Verlo en persona es un sueño convertido en realidad, la
juventud tiene el deber de seguir a un genio como él, agregó la peruana que a partir de
ahora se siente más hija de Cuba, de esta tierra que la acogió para educarla en una de
las profesiones más nobles del ser humano.
Salas es una de los miles de estudiantes que con los rostros
encendidos de emoción aplaudían al Comandante en Jefe, en su regreso a la escalinata
después de 65 años, cuando aquel cuatro de septiembre de 1945 el joven Fidel Castro Ruz
subió por primera vez a la casa de altos estudios para hacerse revolucionario.
Esta mañana llovían los aplausos, los ojos radiantes no se
apartaban de la figura de Fidel, se alzaban banderas de todas las formas y colores,
agradecían los ¡Viva!, las consignas, el silencio ante sus palabras, la reflexión que
casi siempre condujo a pensar en dos ciudades japonesas, víctimas involuntarias de la
crueldad de los poderosos.
Los cientos de miles de muertos de Hiroshima y Nagasaki
reafirman el llamado del Comandante en Jefe a mantener la paz en el planeta, esas marcas
nunca se borrarán de la memoria de la Humanidad, por eso estamos con él, dijo a la AIN
Julián Gutiérrez, colombiano que estudia Psicología en la Universidad de La Habana.
Su alerta es oportuna y necesaria, y no podía ser otra
persona, por lo que representa Fidel para Latinoamérica y para los hombres y mujeres de
buena voluntad, añadió.
Pa lo que sea Fidel, pa lo que sea, coreaban
blancos, negros, chinos, africanos, cubanos, europeos, indios, mestizos, en un solo grito
contra la guerra, momento que Belem Monachesi, argentina y futura médico, calificó de
uno de los mejores de su vida.
Su compañera Gloria Cosgrove, de Chile, sonríe, aplaude sin
cesar, incrédula, luego de esperar cuatro años y medio para ver a Fidel en persona.
Nos toca apoyar su pensamiento, estamos con él en la lucha
por el bien de los habitantes de la Tierra, apuntó.
Fidel fue el de siempre, jovial, alegre, con su verde olivo
de mil batallas bajo el sol sin que flaqueara su verbo acusador contra la prepotencia de
los países que poseen armas nucleares, aquellos que tienen al mundo al borde del abismo.
Allí, junto a la masa juvenil que tomó por asalto la calle
San Lázaro, cerca de las paredes de uno de los mayores hervideros revolucionarios contra
las tiranías, ante el recuerdo de los que desde allí dieron su vida al porvenir, el
indiscutible líder cubano subrayó el motivo de su eterna lucha.
Que la vida humana se preserve, que los niños y
jóvenes disfruten de ella, que los padres y abuelos compartan con ellos el privilegio de
vivir, sentenció mientras aquellos que madrugaron para estar más cerca, quedaron
satisfechos porque en la escalinata no hubo distancia física ni espiritual. |