Por Osvaldo Rodríguez Martínez
Desesperados por emitir la factura y cobrar por el servicio, los protagonistas
del último capítulo de la campaña difamatoria contra Cuba se apresuran a pedir a gritos
al Gobierno de Estados Unidos el habitual pago de sus millones.
La cita es textual (la mala redacción es "falla de origen") de un
artículo publicado por el órgano oficial de la mafia miamense (Nuevo Herald), firmado
por Pedro Roig, el designado por George W. Bush como Presidente del engendro anticubano
que usurpa el nombre del Maestro:
"Este ha sido un año difícil para el presupuesto de Radio y Televisión
Martí y es penoso que algunos cubanos con influencia y acceso al Congreso de Estados
Unidos se mantuvieron en silencio y no se unieron al esfuerzo de los que sí lucharon por
evitar el drástico corte de 7 millones de dólares que golpeó a la Oficina de
Transmisiones para Cuba (OCB)."
El principal argumento para este reclamo es que la emisora radial "en un
hecho histórico sin precedentes" (sic), dio cobertura a la muerte de un recluso por
delitos comunes, transformado por la maquinaria subversiva en "mártir
político".
Este centro de propaganda contra Cuba está en el vórtice de una polémica
dentro de la contrarrevolución asentada en Estados Unidos, que lo acusa de poca
efectividad en sus ataques a nuestro país.
A pesar del llanto por más dinero, actualmente la única televisión invisible
del mundo gasta enormes sumas del contribuyente norteamericano para intentar que la señal
llegue a nuestro país, en lo cual utilizan actualmente cuatro plataformas de
transmisión.
En un reportaje publicado por el Chicago Tribune, reveló que Roig contrató al
sobrino de su esposa como jefe de personal, mientras el connotado terrorista
cubanoamericano Luis Zúñiga Rey recibe anualmente 100 mil dólares como miembro de la
Junta de Administración de la radio que nadie oye y de la televisora que nadie ve.
Como si no fuera suficiente, "Chema" Miranda, quien fue director de
programas de la TV invisible, confesó ante un tribunal criminal de Miami que recibió 112
mil dólares en sobornos.
LA CADENA DE LA CORRUPTELA
Sin ruborizarse ante el dolor de la familia, otras voces también agitan el
nombre del fallecido como estandarte, y solicitan las millonarias contribuciones aprobadas
por el Congreso de Estados Unidos para financiar la guerra contra la Revolución Cubana,
congeladas por el actual Gobierno.
Un tal Frank Hernández, autotitulado director ejecutivo de un llamado Grupo de
Apoyo a la Democracia en Cuba, dijo que su pequeña organización sólo tiene suficiente
dinero para seguir funcionando unos pocos meses más. Ellos recibieron más de 12,5
millones de USD durante la última década, supuestamente para ayudar a los mercenarios en
la Isla.
Igualmente pasan ahora "el cepillo" en reclamo por su colaboración en
la campaña difamatoria y declaró a la agencia AP:
"La gente dirá que no necesitan de alimentos porque están en huelga de
hambre, pero sus familias necesitan alimentos, los niños necesitan comida y no todos
ellos están en huelga de hambre".
Desde la llegada de la nueva administración a la Casa Blanca está en revisión
el uso de los fondos federales asignados para la subversión en Cuba, pero dilapidados por
quienes establecieron en Miami la lucrativa industria de la contrarrevolución.
Según ha publicado la propia prensa miamense, el dinero fue invertido en pagar
facturas personales en nada relacionadas con el destino predeterminado, y algunas limosnas
llegaron hasta los asalariados de la "oposición".
La discusión por el botín también ocurre en este lado del Estrecho de la
Florida, donde los mercenarios se disputan su pago por jugar al disidente político y
reclutar ingenuos, a quienes deslumbraron con sobras del fastuoso pastel.
En su afán por justificar el salario proveniente del Tío Sam, cuidan poco su
imagen para aparecer en la prensa internacional rodeado de sofisticados equipos de
comunicaciones, no accesibles para el común de los cubanos, como es el personaje que
encarnan en la farsa.
Desde casas muy bien amuebladas, vistiendo ropas caras y en medio de mucha
"pacotilla", pretenden engañar a incautos de que habitan en el segmento más
humilde de la sociedad cubana, al cual dicen representar.
El show publicitario está en pleno apogeo en estos días y el turno lo tiene un
"veterano" en huelgas de hambre, quien realiza ahora la número 23, según
corresponsales extranjeros acreditados en Cuba, que siguen sus representaciones
dramáticas, entre ellos, la televisora CNN en Español.
Por obra y gracia de esos "milagros" publicitarios, la maquinaria
imperial lo convierte en víctima de una supuesta dictadura; aunque para los inteligentes
esa píldora no se digiere, porque en ninguna dictadura alguien se atrevería a semejante
osadía, sin recibir de inmediato un boleto al otro mundo.
Con expediente de violencia contra una mujer que lo llevó a prisión, encontró
en la "disidencia política" el escudo para intentar evadir la sanción y crear
una falsa biografía de opositor político.
El caricaturesco psicólogo convertido de la noche a la mañana en periodista
sin título, ha dicho que esta vez está dispuesto a morir, pero las propias fuentes
reconocen que ya fue llevado, a petición suya, al hospital de su localidad (donde lo
atendieron de forma gratuita) para evaluar su salud.
Otro intento de chantaje. La respuesta, hasta ellos mismos la saben.