Lubia Ulloa
Trujillo
Servicio Especial de la AIN
Por estos días cualquier barrio del territorio nacional ejemplifica
muy bien lo que dice el artículo tres de la Constitución: "En la República de Cuba
la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado".
Y es precisamente en las reuniones de vecinos, que se celebran desde
el pasado día 24 de febrero en cada circunscripción, donde se designa a los candidatos
que representarán a los integrantes de la comunidad en la toma de decisiones y
aprobación de medidas.
La transparencia de los principios que rigen el sistema electoral en
el país comienza con este acto de democracia, en el cual al cubano mayor de 16 años con
capacidad legal para realizar el voto le asiste el derecho de proponer y ser propuesto,
nominar y ser nominado, elegir y ser elegido.
Escoger a los mejores y más capaces es cerrar brecha al enemigo
oportunista y mantener el privilegio de superarnos, organizarnos y dirigirnos a nosotros
mismos mediante un sistema político socialista.
Valores, virtudes y méritos son el principal aval que debe reunir
un candidato para personificar al pueblo, cualidades, que no requieren de campañas
publicitarias al estilo capitalista.
La asistencia masiva a esas reuniones de barrio prueba que sabe muy
bien lo que quiere la mayoría de los más de ocho millones de electores con capacidad de
ejercer los derechos electorales.
Es también la mejor respuesta frente a la corrosiva estrategia del
imperio, que sueña con implantar un sistema similar al suyo, donde el protagonismo es de
los partidos políticos y no del pueblo.
La experiencia de la mayor de las Antillas ratifica claramente el
artículo uno de la Constitución, que plasma: "Cuba es un Estado socialista de
trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de
todos,
"