| Peligros por lluvias en
Puerto Príncipe Por
Raymundo Gómez Navia (Enviado especial de la AIN)
Puerto Príncipe, 11 feb (AIN) "Lapli
tombe", dos vocablos en creole para nominar a la lluvia, se escucharon repetidamente
entre los miles de haitianos que pernoctan bajo débiles cubiertas, en disímiles áreas
abiertas en la capital y sus alrededores.
Cerca de las cinco de la madrugada de este
jueves, una repentina y pertinaz lluvia cayó sobre varias áreas de la ciudad y lugares
adyacentes.
Aun cuando se han distribuido centenares de
tiendas de campaña procedentes de diversas donaciones del mundo, la gran cantidad de
damnificados que permanecen bajo mantas, sabanas, hules y nylon es tal que apenas
sobresalen las tiendas entregadas.
Desde Petionville hacia el centro de Puerto
Príncipe, y desde este hasta Croix des Bouquets, la lluvia descendió con tal fuerza que
algunos latinos presentes en Haití la calificaron como "un gran palo de agua".
La llegada de la época lluviosa a Haití es
motivo de gran preocupación no solo para los haitianos, sino para todos los que,
vinculados directos e indirectamente a la ayuda al país después del sismo, ven en ese
natural fenómeno un peligro con varias aristas.
Entre esas aristas figura la falta de
protección de los ciudadanos, principalmente mujeres y niños que permanecen a la
intemperie, en carpas improvisadas de telas y otros materiales, en áreas de apenas un
metro y medio cuadrado.
De otra parte, puede estar el incremento de
las enfermedades respiratorias agudas, algunas de las cuales pudieran provocar brotes
epidémicos.
Sumado a lo anterior, se encuentra la
presencia de desechos de todo tipo en las calles y otros lugares de la capital, que junto
a la humedad generada por las lluvias crean condiciones ideales para la reproducción de
vectores.
A todo ello habría que sumar los peligros
derivados de las inundaciones e igual los derrumbes que pueden provocar en las
construcciones en mal estado.
Especialistas de las Naciones Unidas han
declarado a los medios de prensa en Haití y en otros lugares, sus temores por el comienzo
de la época lluviosa, y la lenta entrega de cobijo con más condiciones de protección a
los damnificados.
Según esas fuentes, son necesarias no menos
de 200 mil tiendas de campaña, cifra que dista del número distribuido hasta el momento.
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