Marcos Alfonso
Servicio Especial de la AIN
La agencia alemana de prensa lo comentó: "El encanto se ha
desvanecido, la magia se esfumó"
se referían al presidente de Estados Unidos,
Barack Obama.
No era de dudar. Helicópteros, aviones, barcos
tal pareciera
que Haití fuera el último país terrorista sobre la faz de la Tierra. En tales
artefactos alados arribaron los primeros marines yanquis a suelo caribeño "para
evaluar la situación allí". De esto hace dos semanas.
El pretexto, según las propias agencias de prensa: "estudiar
la distribución organizada de ayudas".
¿Es que acaso los Estados Unidos se arrogan el derecho de
controlar, supervisar y otear todo cuanto aparezca en el horizonte, en este caso,
haitiano?
El Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU)
aprobó el envío, hace poco más de una semana, de tres mil 500 soldados y policías
adicionales a Haití "para mantener el orden y proteger la distribución de ayuda
humanitaria tras el sismo".
Estados Unidos, no obstante, aspira a depositar en suelo haitiano no
menos de 10 mil marines
algo así como el remedo del Afganistán caribeño
Diversos mandatarios de la región, entre ellos el venezolano, Hugo
Chávez, han criticado tal política y esgrimido el argumento de que lo requerido en esa
nación son médicos, socorristas y ayuda humanitaria de todo tipo
No soldados.
Marines entrevistados por diversas televisoras que reportan desde
Puerto Príncipe, incluida la cubana, han declarado que se hallan allí para mantener el
orden y el armamento es "para su protección". Pero el pollo del arroz, aún sin
aflorar a la luz pública, es ¿qué hay detrás?
Entendidos especulan que tal vez los EE.UU. desean abrir nuevos
espacios en la región (léase bases militares) para "calzar" su hegemonía
imperial.
Como dijera la agencia alemana DPA: "La realidad ha alcanzado a
Barack Obama y el quehacer diario lo ha maniatado. Hasta sus rasgos faciales han
cambiado".
Lo cierto es que el famoso y cacareado "Yes, we can" se
torna socorrido "slogan". El imperio trata de abrir nuevas brechas "a como
sea". La tragedia haitiana no es excepción.
En ese empeño, el sufrido, dañado y carencial Haití, deviene
materia prima especial para los empeños del Norte.
En contraposición, las naciones integrantes de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América se convocaron para materializar, con
hechos tangibles, la verdadera ayuda que requieren los hermanos haitianos para paliar, en
alguna medida, la difícil situación por la cual atraviesan.
Si las armas se trocaran por alimentos, medicinas u otros medios
emergentes de vida, otro gallo cantaría. La famosa y cacareada ayuda estadounidense lejos
de representar tal, simplemente persigue entorpecer y crear trabas hacia aquellas naciones
que, desinteresada y humanitariamente, sencillamente se ofrecen ante la tragedia.