| Acción antivectorial de
colaboradores cubanos en Haití Por Raymundo Gómez Navia (Enviado Especial)
Puerto Príncipe, 26 ene
(AIN) El plan de acción de la brigada médica cubana para prevenir y enfrentar
enfermedades transmisibles en esta capital, azotada por el terremoto de hace dos semanas,
está listo para aplicarse en cuanto lo aprueben las autoridades haitianas.
Ese programa contempla unidades hospitalarias y otras
establecidas en distintas áreas de la ciudad, en su periferia y en otros departamentos.
Eduardo Núñez Valdés, epidemiólogo de Matanzas y llegado
ahora para las tareas antivectoriales coordinadas y otras, señaló que el peligro de
aumento de enfermedades infecciosas y parasitarias puede derivar en epidemia en las
actuales circunstancias, y se imponen actuaciones rápidas para contrarrestarlas.
En ello estriba la importancia de la labor de los 62
técnicos especializados que arribaron desde la mayor de las Antillas, quienes de conjunto
con los estudiantes de quinto año de la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana,
de su sede caribeña en Santiago de Cuba, y médicos cubanos, actuarán para reducir el
impacto por esas causas.
Las acciones se centran en el enfrentamiento a las
condiciones que pueden generar enfermedades de transmisión respiratoria, digestiva y por
vectores, sobre todo la fiebre tifoidea, leptospirosis, cólera, paludismo y otras
peligrosas.
En seminarios preparatorios a todos los cubanos y haitianos
participantes en el plan, se enfatiza en la labor promocional y educativa a la población,
en los campamentos de emergencias constituidos de manera espontánea en el radio de
acción de los hospitales y centros creados y atendidos por la colaboración médica de
Cuba.
Los próximos pasos de la atención médica cubana se
coordinan también hacia los territorios en que se desplaza la población de Puerto
Príncipe y otros lugares perjudicados por el sismo.
Control
antivectorial, prioridad en la capital haitiana
Por Raymundo Gómez Navia (Enviado Especial)
Puerto Príncipe, 26 ene (AIN) La lucha antivectorial alcanza
en Haití un primer nivel de necesidad, por los numerosos asentamientos con serias
dificultades en el orden ambiental después del catastrófico sismo del 12 de enero
último.
Carlos Fúster, al frente del colectivo de especialistas
cubanos en control de vectores, explicó que están organizados en seis grupos (48
técnicos, ocho epidemiólogos y seis jefes de equipos), que laborarán en esta capital y
sus alrededores en el control adecuado para evitar epidemias.
Su objetivo de trabajo es integrarse a las labores de la
brigada médica cubana actuante en Puerto Príncipe, por lo que formarán parte de equipos
compuestos de un epidemiólogo y estudiantes de Medicina haitianos que laboraran en los
asentamientos poblacionales en los alrededores de los centros hospitalarios atendidos por
Cuba.
Las difíciles condiciones imperantes en Haití después del
sismo, hacen temer posibles brotes epidémicos, con una población alta de roedores, y por
ello se harán diagnósticos entomológicos en esas áreas y se dará la mayor cobertura
posible de tratamiento.
Equipada adecuadamente, la brigada cuenta con rodenticidas,
cipermetrina, termonebulizadores portátiles y otros recursos propios de estas labores,
además de un equipo de arrastre para el tratamiento espacial en los alrededores de los
asentamientos emergentes creados por la población.
La labor educativa para modificar hábitos de conducta y
revertir la situación ambiental, es la acción paralela que se ejecutará principalmente
por los estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), de Cuba, para lo
cual se alistan medios altoparlantes y materiales educativos.
Humanitaria labor de colaboradores azucareros en Haití
Por Raymundo Gómez Navia (Enviado Especial)
Puerto Príncipe, 26 ene (AIN) Los colaboradores cubanos del
Ministerio del Azúcar (Minaz) que laboran en Haití, están prestos para las labores de
recuperación en este sector, después del sismo del 12 de enero.
Ellos son 27 hombres, en su inmensa mayoría procedentes de
la provincia de Villa Clara, dos de Santiago de Cuba y el espirituano Félix Méndez
Molina, quien funge como jefe.
El grupo desarrolla la cooperación con Haití en el central
Jean Leopold Dominique, en Darbonne, Departamento Oeste.
En el momento del sismo, los 27 asistían a su asamblea
balance del año anterior, en un ranchón en el área colindante a las oficinas y
albergues.
De pronto, según sus testimonios, un ensordecedor ruido
acompañado del movimiento del terreno y edificaciones como si fueran olas marítimas, los
hizo abandonar el salón hacia el exterior.
Ninguno sufrió consecuencias corporales, sino más bien el
impacto psicológico de la primera experiencia de tal naturaleza.
La vivienda de Kevin Silva, la empleada que les cocina, se
desplomó entera, y la placa del techo cubrió todo el interior a nivel del piso,
inclinada como una rampa de atrás hacia delante.
Ella y su hija adolescente se encontraban en los menesteres
culinarios en el ranchón, por lo cual resultaron ilesas igualmente.
Según narran, los cubanos se convirtieron desde un primer
instante en los auxiliadores de los residentes en toda la comunidad.
Sus vehículos actuaron como las ambulancias que
transportaron a los heridos hacia varios sitios.
Esos cubanos fueron, en Darbone, los rescatistas de los
semisepultados bajo escombros, suministradores de los primeros auxilios y medicamentos a
los lesionados, abastecimiento de agua potable y, en fin, cuantas acciones fueron
necesarias en esos minutos y horas de horror.
Sobrepuestos de la primera jornada, acudieron hacia las zonas
donde hasta ese momento realizaban su trabajo.
El paso por carreteras y caminos hasta el central les brindó
un desolador paisaje de destrucción de viviendas y otras edificaciones, de aperturas de
franjas en la tierra, rajaduras de las sendas asfaltadas, partiduras de puentes y otros
daños.
Los molinos y otros equipos de la unidad industrial fueron
seriamente dañados y ahora ellos trabajan fuertemente en su reparación y alistamiento de
la unidad para la próxima zafra, la que se espera iniciar a mediados de febrero.
Cada uno de los cooperantes cubanos del ramo azucarero
muestra gran disposición para realizar sus actividades especificas y continuar la ayuda a
los pobladores, quienes lo han perdido todo, menos la esperanza de salir adelante con la
ayuda de estos hombres en medio del terrible desastre que les ha tocado vivir. |